01 abr 2020

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Mikaela Shiffrin, la nueva reina del esquí

Desde muy niña, ha marcado sus esquís y su casco con las letras ABFTTB, el acrónimo de 'Always Be Faster Than The Boys' (Siempre Se Más Rápida Que Los Chicos)

Miguel Martínez

Schiffrin, en la prueba de eslálon gigante, en Courchevel, Francia.

Schiffrin, en la prueba de eslálon gigante, en Courchevel, Francia.

Desde muy niña, ha marcado sus esquís y su casco con las letras ABFTTB, el acrónimo de 'Always Be Faster Than The Boys (Siempre Se Más Rápida Que Los Chicos)'. Su hermano mayor, Taylor, fue siempre su gran rival en el windsurf, el kárate, el tenis, fútbol, ciclismo… hasta que debutó en Copa del Mundo de esquí con 15 años y logró su primer podio con 16. Mikaela Shiffrin (13 marzo de 1995, Colorado) ha cumplido 24 y se encamina hacia el cuarto título en la general de la Copa del Mundo, un montón de medallas en Juegos Olímpicos y Mundiales y todos los récords de Lindsay Vonn e Ingemar Stenmark en el horizonte cercano. Es la indiscutible reina del esquí.

Ni el propio Stenmark había ganado nunca tantas pruebas de eslálon como esta chica que solo piensa en “esquiar, volar, bailar” sobre sus esquís mientras repasa mentalmente el recorrido aislada por unos auriculares en los que suenan los trepidantes ritmos de Eminem . “Suelo escuchar ¿Guts Over Fear”, desvela. Hace un mes en Levi (Finlandia) sumó su victoria numero 41 en eslálon, una más que el astro sueco, 61 pruebas contando también gigante y supergigante. 

Mika, como  se la conoce en el circuito, “ganará más de 100 pruebas en la Copa del Mundo”, asegura Stenmark, que ostenta el récord absoluto con 86 victorias, por las 82 de Lindsey Vonn.

65 kilos de fibra

Delgada, muy delgada para lo que estila en el esquí, 1.70 de estatura y 65 kilos de fibra, Shiffrin es capaz de angular donde ningún otro corredor puede y sigue empujando los esquís hacia abajo para que los cantos corten el hielo sin el más mínimo derrape en aquellas partes finales del recorrido donde sus rivales están exhaustos. Su extraordinaria sensibilidad le permite seleccionar los esquís y botas que mejor van para cada marcaje, incluso si tiene que viajar con más de 100 pares de esquís como hizo en los últimos Juegos Olímpicos. 

Mikaela tiene un don especial desde que nació en Vail, al pie de una de las mejores estaciones de esquí del mundo.  Sus padres, Jeff y Eileen Shiffrin, compitieron en el Circuito Masters y su hermano mayor, Taylor, compitió para la Universidad de Denver. Eileen dejó su trabajo de enfermera para viajar con Mikaela, convirtiéndose en su entrenadora, mientras Jeff se mantuvo como sostén económico como médico anestesista.

"Mi esposo y yo crecimos en familias que simplemente amaban el esquí”,  explicaba Eileen, que este año ha dejado de viajar con Mika por primera vez para cuidar de su madre de 92 años. Mike Day es ahora su principal entrenador y su relación con el esquiador francés Mathieu Faivre, cubre un espacio sentimental en la vida de Shiffrin. “Es un corredor de esquí” (ganó el gigante de Val D¿isere en 2016) , así que entiende todo eso. Si tengo un mal día, de esos en los que te preguntas ¿y si he olvidado cómo esquiar?' él me entiende”, desvela con la naturalidad y simpatía que siempre envuelven sus palabras.

Y con esa misma frescura rechaza analizar sus posibilidades de batir récord históricos: “Un día, antes de un eslálon, me dijeron, hoy puedes batir el récord de Janika Kostelic, con 11 eslálons seguidos ganando. Pensé en ello… y me salí por primera vez en cuatro años… Quiero ser el mejor del mundo pero no pienso en los récords”.

Ingresos y aficiones

La atención mediática se ha volcado con ella, incluso antes de la retirada de Lindsay Vonn. Atomic, Adidas, Barilla, Visa, Longines, Land Rover, Bosse, Ikon Pass, Oklay, Leki, Reusch… La lista de patrocinadores y marcas comerciales que se vuelcan con ella es interminable, lo que le reporta un montón de ingresos más allá de los 900.000 euros que el año pasado ganó en premios por resultados en Copa de Mundo. 

Toca el piano, cocina… “Me gusta ir al cine y comer palomitas, pero lo que mas adoro es la música, bailar y entrenar”.  Ahora se centra en mejorar en la velocidad pura. El año pasado ganó su primer supergigante en Lake Louise. Hace una semana estuvo a punto de ganar el de St Moritz y hoy compite de nuevo en Val Gardena. “Pronto correré también descenso”. Y todo eso sin dejar de ser el mejor eslalonista de todos los tiempos, sí, más dominadora aún que Stenmark.

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