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el negocio del fútbol

La Supercopa se jugará en Arabia Saudí sin restricciones a las mujeres

Un posible clásico se dará en la final de la Supercopa que se jugará con presencia de mujeres en el estadio

Arabia Saudí acogerá tres años el nuevo torneo de la RFEF pese a las voces críticas

Alejandro García

El madridista Sergio Ramos (i) junto al valencianista Gayà, el jugador del Barça Busquets y el atlético Saúl en el sorteo de este lunes.

El madridista Sergio Ramos (i) junto al valencianista Gayà, el jugador del Barça Busquets y el atlético Saúl en el sorteo de este lunes. / EFE

Las protestas ya habían llegado desde multitud de sectores, pero el presidente de la Federación, Luis Rubiales, anunció ayer que la nueva Supercopa de España se jugará en Arabia Saudí los próximos tres años. Lo hizo con medidas: “Las mujeres y los hombres acudirán al estadio en plena igualdad”, proclamó; y vendió el acuerdo como el puente hacia el aperturismo régimen saudí, que pagará 40 millones de euros por edición.

La recomendación de UEFA era clara: “no jugar en países en los que las mujeres tengan acceso restringido a los estadios", dijo el Comité Ejecutivo, pero la Federación consideró otros aspectos más relevantes: “Esta Supercopa representaba para nosotros el reto de ayudar en el desarrollo y en la igualdad de la mujer en Arabia Saudí. Tenemos el compromiso no dar la espalda a la gente de Arabia Saudí, queremos usar el deporte como herramienta de cambio social”, aseguró Rubiales, después de anunciar la próxima creación de una competición femenina de fútbol en Arabia Saudí con supervisión española.

Antes, el príncipe Abdullaziz bin Turki Al-Faisal, responsable de deportes del reino de Arabia Saudí, había hablado de soslayo de los problemas: “Este acuerdo es parte de un proceso de cambio que estamos viviendo, invito a todo el mundo ir y comprobar los cambios que se están produciendo el reino”, aseguró Al-Faisal, antes de recordar que en la Supercopa de Italia, que ya se celebró el año pasado en el reino árabe y repite este curso, se permitió la entrada de mujeres al estadio con normalidad.

VIOLACIÓN DE DERECHOS

La prohibición de que las mujeres acudan a los estadios de fútbol, o que acudan a una zona acotada acompañadas de su marido, ha sido el gran foco de crítica, pero es solo una de las violaciones de derechos humanos que han desatado las críticas contra la elección de la Federación y que contemplan a Arabia Saudí, señalado internacionalmente por violar los derechos de libertad de expresión y por el secuestro y asesinato hace poco más de un año del periodista Jamal Khashoggi.

Además del gobierno en funciones del PSOE (el anuncio llegó el día después de las elecciones) y Unidas Podemos, que se habían mostrado contrarios al destino de la Supercopa, deportistas como la futbolista Vero Boquete u organizaciones humanitarias habían pedido a la Federación garantías del cumplimiento de los derechos humanos. “Algunas mujeres seguirán cumpliendo penas de prisión en Arabia Saudí por defender los derechos de la mujer”, respondió Amnistía Internacional al anuncio oficial, al tiempo que reiteraba la petición de una reunión con Rubiales a la que el presidente de la Federación, según dijo, ya ha contestado.

MILLONES A REPARTIR

Por detrás de todo aparece el beneficio tangible para la Federación, el aspecto económico. La Supercopa se jugará en la península arábiga los próximos tres años a razón de 120 millones de euros, 40 por edición, a repartir entre los participantes y la Federación, que ha dicho que se destinarán al fútbol no profesional y al femenino.

De la porción a repartir entre los clubes, Rubiales explicó que la división no es equitativa y, después, el Valencia reveló sus desavenencias: “Es un torneo oficial y el reparto económico debería ser igual entre todos, además somos el campeón de la Copa. Aceptamos la propuesta del arbitraje de la Federación”, aseguró Anil Murthy, presidente valencianista.

Antes, Luis Rubiales también aprovechó para, entre chinitas a su enemigo en la guerra del fútbol español Javier Tebas, presidente de La Liga; presumir de su gestión: “La supercopa creaba problemas, no era rentable y ocupaba un espacio incómodo en verano. Podíamos acabar con ella o moverla”, relató el presidente con épica.

En la reconstrucción también ha colaborado el jugador del Barça Gerard Piqué, que puso en contacto a la Federación las autoridades saudíes a través de su empresa Kosmos, organizadora de la Copa Davis de tenis, con la que también tiene proyectos en el país árabe.

Barça-Atlético y Valencia-Madrid

No habrá clásico en la Supercopa. Al menos, en las semifinales. El sorteo, realizado ayer en Madrid, emparejó al Valencia, actual campeón de Copa, con el Madrid, un equipo que no ganó ningún título doméstico la pasada temporada, en el choque del próximo 8 de enero. Un día más tarde, el 9, será la segunda semifinal entre el Barça, campeón de Liga y subcampeón de Copa, y el Atlético de Madrid. 

«Si llegamos a la final tendríamos un día menos de descanso», argumentó Sergio Busquets, el representante azulgrana en el sorteo, recordando que el duelo decisivo por la Supercopa será el 12 de enero. «Siempre es difícil jugar contra el Atlético, tienen grandes jugadores y un gran técnico. Pero competiremos al máximo», apuntó el centrocampista «El Barça siempre lo pone difícil, pero si llegamos bien podemos hacerles daño», subrayó Saúl.

«Para nosotros es un privilegio jugar esta Supercopa», dijo Ramos, el capitán del Madrid, que aprovecha el nuevo formato para pelear por este título.