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El Madrid se relame con el Mundial de Clubs

El equipo de Solari se enfrenta al local Al Ain (17.30 h.) entre retórica grandilocuente

Santiago Solari, entrenador del Real Madrid.

Santiago Solari, entrenador del Real Madrid. / EPA

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Alejandro García
Alejandro García

Periodista

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El Madrid es un excursionista perdido en la espesura boscosa que no encuentra el camino hacia el siguiente claro. Dentro de su deriva entre ramas y colinas, cada vez más lejos de la senda, el Mundial de Clubs se ha presentado como la ocasión perfecta para presumir de logros recientes, y menos recientes, para relanzar vetustas apuestas y para seguir confiando el futuro a las fórmulas del pasado. Sin embargo, el título no es más que otra fila de árboles que impiden ver el bosque, ese espeso territorio por el que el Madrid vaga sin rumbo, entre los últimos coletazos del equipo que fue campeón, ahora descabezado, y las apuestas que no se reafirman.

Este sábado (17.30 h.) se enfrenta al campeón de Emiratos Árabes Unidos, el Al Ain, en la final, un convidado de piedra que ha ido sumando sorpresas hasta la final. Al discurso de grandiosidad que intenta enarbolar el madridismo en torno al Mundial de Clubs, al que le ampara la hegemonía de la Liga de Campeones, le afea la poca dificultad de los últimos escollos para alcanzar el cetro de campeón del mundo y, sobre todo, le delata el fondo, del que se traslucen problemas sistemáticos.

La evolución de Solari

Solari ha ido refinando su mensaje ante los medios, ha pasado del “con dos cojones” con el que se presentó antes de debutar en Melilla, hasta el corporativismo que inunda su actual discurso, ni contundente ni blando, ni muy aséptico ni demasiado visceral, con el epíteto madridista como eje vertebral.

"Me sorprende cada día que me levanto: cuatro Champions en cinco años. Es parte de nuestra manera de ser como club, mirar siempre a la siguiente, pero no por eso uno debe dejar de mirar la excelencia de lo que se consiguió en el pasado”, relato en un discurso que recordó, por momentos, al tono habitual de su presidente, Florentino Pérez.

La victoria en la semifinal ante el Kashima no hizo más que refrendar las malas sensaciones desde que Zidane agarró el petate y se marchó. El juego del equipo es rácano y su ritmo fatigoso, pero el problema de fondo es cómo resolver la situación tras el lento pero seguro declive de sus referentes y la falta de concreción de los destinados a suplirlos en los papeles protagonistas.

Uno más de la plantilla

A la espera del reencuentro con la realidad de la Liga (el jueves día 3 en Villarreal) Solari ha asentado un equipo titular del que, definitivamente, Isco no está ni siquiera cerca, ni con Asensio de baja. Pero el argentino dio un paso más: “Lo vi muy bien el otro día (jugó media hora ante el Kashima) y lo veo entrenando muy bien”, dijo en la respuesta más larga y personalizada que se le recuerda sobre el malagueño.

Sergio Ramos, en su papel conciliador y amigable, soltó un: “Sois muy originales”, antes incluso de que saliera a relucir el nombre de Isco. “Sigue siendo un jugador más de la plantilla, pero la competencia es muy grande”, dijo en la línea de Marcelo, con la intención de dar normalidad a al papel residual de un jugador con características, nivel y estatus de algo más.

Lucas Vázquez, titular

Entre tanto, el Madrid va sobreviviendo ganando partidos aquí y allá, con Lucas Vázquez asentado como titular, con poco más que trabajo, intensidad y buenas intenciones; en un once en el que hace unos meses no cabían Hazard o Mbappé, por los que ahora suspira buena parte del madridismo.

Zidane fue el primero en abandonar un barco que se hunde poco a poco, mientras los marineros que debaten maneras de salvarlo se van dando cuenta, poco a poco, de que es inútil. El dañado casco tendrá que volver a los astilleros para intentar recuperar el lustre perdido.

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El paradigma del caso es Gareth Bale, primero encumbrado como el sucesor de Ronaldo, luego, entre problemas y más problemas, cuidado y entrenado a la sombra durante años… Pero, cuando le ha llegado la hora, está dejando más nubes que claros, con poco más que apariciones fugaces en su primera temporada sin el paraguas de Ronaldo. Los tres goles y el liderazgo que mostró ante el Kashima son, como para el Madrid, un consuelo momentáneo antes de que se vuelvan a revelar sus frustraciones.

Alineaciones probables:

<span style="font-size: 1.6rem;"><strong>Real Madrid: </strong>Courtois (25); Carvajal (2), Ramos (4), Varane (5), Marcelo (12); Llorente (18), Kroos (8), Modric (10) ; Lucas Vázquez (17), Bale (11), Benzema (9). </span><span style="font-size: 1.6rem;"><strong>Técnico: </strong>Santiago Solari. <strong>Banquillo:</strong> Navas (1), Odriozola (19), Vallejo (3), Casemiro (14), Ceballos (24), Isco (22), Vinicius (28)</span>