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LA FINAL DE KIEV

Las lágrimas de Karius tras sus dos ridículos fallos

El cancerbero alemán se deja interceptar un pase con la mano por el delantero francés y se traga un disparo de Bale

Karius se mira al árbitro tras su garrafal fallo en el primer gol del Madrid.

Karius se mira al árbitro tras su garrafal fallo en el primer gol del Madrid. / KAI PFAFFENBACH

El Madrid se ha adelantado en la final de Champions con uno de los goles más tontos y ridículos de la historia del fútbol. Lo ha marcado Benzema, pero el protagonista será siempre el portero alemán Loren Karius, que ha fallado también estrepitosamente en el tercero gol blanco, de Gareth Bale. Es el gran perdedor de la final. Tras consumarse la victoria blanca, Karius lloró desconsoladamente y se acercó a las gradas a pedir perdón a los aficionados del Liverpool en una imagen luctuosa. 

El cancerbero del Liverpool ha recogido el balón en el área con las manos y ha pretendido cederla a un defensa en el tanto de Benzema. Pero, incomprensiblemente, el pase, con la mano derecha, ha sido interceptado por el delantero francés. Karius se ha desesperado de su propio fallo y con él todos los seguidores del Liverpool. Ha protestado al árbitro, pero no se sabe muy bien qué. Quizá que Benzema estaba demasiado cerca, nada ilegal en ello.

El regalo de Karius ha recordado al que el portero del Bayern de Múnich Ulreich brindó al Madrid en la vuelta de semifinales y que ayudó al conjunto blanco a alcanzar la final. Poco después el alemán se ha sentido aliviado al ver cómo Mané marcaba el gol del empate. Hasta la increíble chilena de Bale del 2-1. Ahí nada ha podido hacer.

Pedir perdón

Pero en el tercero ha vuelto a demostrar que no es un portero a la altura del Liverpool. Bale ha disparado con fuerza desde fuera del área y Karius se la ha tragado de una forma incomprensible. Klopp, desde la banda, se lo ha mirado con estupefacción. Huelga decir que la secretaría técnica de Anfield buscará un nuevo portero cara a la próxima temporada. 

Karius trató de hacerse perdonar los dos errores garrafales. Juntó las manos y pidió perdón a los seguidores 'reds' mientras lloraba sin parar y se secaba las lágrimas con la camiseta. Sus compañeros trataron de consolarle y algunos aficionados ingleses le aplaudieron. Su nombre quedará para siempre grabado en esta final. Para mal.

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