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EXPLICACIÓN

Los atardeceres azules de Marte

A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, los atardeceres del planeta rojo son de un característico color azul

Este fenómeno se debe a la dispersión de los rayos cuando entran en contacto con la atmósfera

Valentina Raffio

Atardecer en Marte captado por el rover Curiosity el pasado mes de abril

Atardecer en Marte captado por el rover Curiosity el pasado mes de abril

Cuando en el planeta rojo baja el sol, el cielo se tiñe de azul. Sí, lo has leído bien: en Marte los atardeceres se caracterizan por un hermoso tono azulado con el que se tiñe el horizonte. Un fenómeno que aproximadamente dura lo mismo que en la Tierra, dado que en el planeta vecino los días cuentan con 24 horas y 39 minutos, pero que sorprende por su paleta de colores fríos. ¿Pero a qué se debe este color?

Por qué ocurre

La respuesta está en la atmósfera marciana y en la manera en la que los rayos del sol penetran y se dispersan cuando entran en contacto con esta. Así que para entender este fenómeno deberemos empezar por entender cómo la luz solar llega a los planetas y cómo su incidencia afecta al color que percibimos.

Cuando hablamos de la luz en realidad estamos haciendo referencia a la parte visible del espectro de la radiación electromagnética. Este componente visible de la luz se descompone en diferentes longitudes de ondas que van de las más cortas (cercanas al ultravioleta y visibles en los tonos fríos como el lila o el azul) a las más largas (cercanas al infrarrojo y visibles a través de tonos cálidos como el naranja o el rojo). Un fenómeno conocido como dispersión de Rayleigh.

Representación de los componentes de la luz visibles por el ojo humano / WIKIPEDIA

En el caos de nuestro planeta, durante los días terrestres, los rayos solares inciden en la Tierra de tal manera en que se dispersa con mayor facilidad la luz azul. En cambio durante el atardecer, el ángulo de incidencia de la luz contribuye a que se dispersen más fácilmente los colores rojizos.Esta es la razón por la que, dependiendo del ángulo de incidencia de la luz del Sol, veamos el cielo de un color u otro en un determinado momento del día.

El caso marciano

¿Entonces qué ocurre en Marte? El planeta rojo está situado mucho más lejos del Sol respecto a la Tierra así que, desde un principio, la luz incide de manera mucho más tenue respecto a lo que estamos acostumbrados en nuestro planeta, por lo que algunos lo comparan los días de sol marcianos con un día nublado en la Tierra.

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Por otro lado, hay que tener en cuenta que tanto en la Tierra como en Marte, la capa de gases que rodea el planeta – también conocida como atmósfera – cuenta con un conjunto de partículas en suspensión. Es decir, una serie de diminutos cuerpos sólidos o de gotitas de líquidos dispersos en el aire. Y por más extraño que puede parecer, estas partículas prácticamente invisibles determinan la manera en la que, entre otros, se dispersa la luz.

La unión de estos dos factores es la que, entre otros, acaba dando lugar a los espectaculares atardeceres azules del planeta. Al caer el Sol en Marte, los rayos del sol llegan a la superficie del planeta de forma más perpendicular y, a su vez, el polvo en suspensión contribuye a la dispersión de los colores con una longitud de onda más pequeña. Es decir, los azules. De ahí que en el planeta rojo el cielo se tiña de tonos fríos cada amanecer y atardecer.

La mirada de los expertos

Las instantáneas captadas por el explorador de Marte el pasado mes de abril despertaron rápidamente el interés de los terrícolas. ¿Qué esconde el resplandor azul de los atardeceres de nuestro planeta vecino? En esta ocasión, los expertos tomaron el relevo para responder a este curioso fenómeno.

"Los colores provienen del hecho de que el polvo fino tiene el tamaño adecuado para que la luz azul penetre en la atmósfera de manera más eficiente", explicó en su día Mark Lemmon, investigador de la Universidad A & M de Texas (College Station) y miembro del equipo científico de Curiosity que planificó las observaciones.

"Cuando la luz azul se dispersa del polvo, permanece más cerca de la dirección del sol que la luz de otros colores. El resto del cielo es de color amarillo a naranja, ya que la luz amarilla y roja se dispersa por el cielo en lugar de ser absorbida o permanecer cerca del sol", anadió Lemmon.