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HITO ASTROFÍSICO

El Google Maps de la Vía Láctea

Un atlas hecho a partir de información recogida por el satélite Gaia reúne datos sobre 1.700 millones de estrellas de nuestra galaxia

El censo promete revelaciones sobre la forma, la historia y la química de la Vía Láctea

Michele Catanzaro

Vision de 360 grados de la galaxia de la cual forma parte la Tierra, la Vía Láctea y sus contornos.

Vision de 360 grados de la galaxia de la cual forma parte la Tierra, la Vía Láctea y sus contornos.

El mayor censo de estrellas se ha publicado este miércoles. El catálogo recoge la posición de 1.700 millones de estrellas de nuestra galaxia y sus alrededores, y los movimientos y colores de 1.300 millones de ellas. Estos datos los recogió el satélite Gaia, de la Agencia Espacial Europea (ESA), entre Junio del 2014 y mayo del 2016. El catálogo incluye solo el 1% de la Vía Láctea, pero es cientos de veces mayor que el disponible hasta hoy.

"Es como pasar de conocer tres calles a conocer toda una ciudad: de pronto tenemos datos no solo del entorno inmediato del Sol, sino de toda la galaxia", afirma Luís Aguilar, investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, no implicado en Gaia.

"Este archivo es una herramienta nunca vista, un sueño para cualquier astrónomo", asegura Francesca Figueras, investigadora del Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICCUB) y una de las líderes del proyecto en España.

Resultados preliminares

A partir de ahora, centenares de astrofísicos se van a lanzar a analizar los datos, para responder a preguntas como si nuestra galaxia tiene dos o cuatro brazos, cuánta materia oscura hay en ella, cómo se formó y si ha colisionado con otras a lo largo de su historia.

Un puñado de artículos de análisis preliminar publicados juntos con el archivo ya han revelado algunas informaciones. Por ejemplo, una estimación de la masa de la Vía Láctea, cuyo valor mínimo ronda los mil millones de masas solares. O algunos rasgos inesperados en la química de las estrellas.  

Gaia es un satélite de 2.000 kilos que se encuentra ahora a 1,5 kilómetros de la Tierra. Sucesor del satélite Hipparcos, la ESA lo lanzó en el 2013 para hacer un mapa de la Vía Láctea y entender mejor las estrellas. Gaia barre el cielo repetidamente y recoge grandes masas de datos, a diferencia del famoso Hubble, que se dirige a puntos concretos y saca fotos de profundidad.

La misión debía cesar este año, pero el satélite tiene carburante para cinco años más. En el 2016 los científicos que lo impulsan sacaron un primer censo de 2 millones de estrellas que convenció a la ESA de alargar su actividad hasta el 2020. Un catálogo aún más completo se espera para esas fechas.

Posición, movimiento, color

La magnitud del nuevo catálogo se entiende pensando en la cantidad de cefeidas censadas. Hace 100 años, la astrónoma Henrietta Lewitt empleó un puñado de estas estrellas pulsantes, útiles para medir distancias galácticas. Hipparcos midió unas 200. Gaia ya tiene fichadas millares. El censo ha trazado también 14.000 asteroides del Sistema Solar.

Además, el nuevo catálogo aporta medidas de distancia, de movimiento y de color. "La precisión en detectar el movimiento es tal que podría medir el crecimiento de las uñas de un astronauta en la Luna", afirma Figueras.

El movimiento de las galaxias satélites de la Vía Láctea ha permitido estimar la masa mínima de esta. Las medidas de color y luminosidad han revelado familias de estrellas con diversa edad y composición en diversas zonas de la galaxia: unos indicios importantes para reconstruir su historia.

Barcelona, líder

España juega un papel importante en Gaia, al liderar la elaboración de su archivo. En Barcelona, además del ICCUB, participan el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y el Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC).

"Estos datos son revolucionarios para toda la astrofísica que se va a hacer en un futuro", afirma Ignasi Ribas, director del IEEC. Las aplicaciones incluyen deducir la cantidad de materia oscura presente en la galaxia desde el movimiento de las galaxias cercanas, utilizar el catálogo para diseñar los satélites del futuro (como el James Webb, que debería tomar el relevo a Gaia), u orientar los telescopios terrestres con mucha mayor precisión, cuando se producen conjunciones importantes

"Además, ya estamos pensando en un Gaia 2, que trabaje en el infrarrojo en lugar del visible, quizás para 2030", concluye Figueras.

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