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Bélgica llora a sus dos ciclistas

Las muertes de Demoitié y Myngheer conmocionan a un país que se apasiona con las bicis a la semana de los atentados

El Gobierno autorizó las carreras en Flandes pese al nivel de alerta cuatro

Los ciclistas guardan un minuto de silencio en la primera etapa de los Tres Días de La Panne, este martes, en Bélgica.

Los ciclistas guardan un minuto de silencio en la primera etapa de los Tres Días de La Panne, este martes, en Bélgica. / NOOS

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No hay lugar en el mundo donde el ciclismo se viva con tanta pasión como en el país de los belgas. Da igual que sean flamencos o valones, todos fueron de Eddy Merckx, como lo son ahora de Philippe Gilbert o Greg van Avermaet. Bélgica se paraliza y sus carreteras se llenan de oleadas de personas, centenares de miles, en carreras como el Tour de Flandes o la Lieja-Bastoña-Lieja, aunque siempre los flamencos presumen de ser mucho más apasionados que los valones.

La fama de los ciclistas supera a la de los futbolistas. Los corredores son mucho más venerados en Bélgica que los astros del balón, a pesar del renacer estos últimos años del balonpié gracias a los éxitos de la selección y de las figuras que triunfan en el extranjero. Por eso, el país vive conmocionado por la muerte de sus dos jóvenes corredores (Antoine Demoitié y Daan Myngheer), cuando todavía seguía con los escalofríos por los atentados de Bruselas. Y también por este mismo fervor, el Gobierno federal permitió la disputa de las grandes carreras flamencas, con la ronda por Flandes del domingo como prueba reina, a pesar del nivel de alerta 4 por terrorismo que implicaba la cancelación de todos los acontecimientos públicos.

El domingo, una moto segó la vida de Demoitié, 25 años y valón, en la clásica Gante-Wevelgem, y el lunes falleció en el hospital de Ajaccio (Córcega) Myngheer, flamenco, a pocos días de cumplir los 23 años. Un ataque al corazón, presumiblemente un infarto, en plena competición, en el Critérium Internacional, organizado por el Tour, lo llevó a la unidad de cuidados intensivos. El lunes por la noche, su modesto equipo, Roubaix-Lille, comunicaba el deceso.

¿POR QUÉ LAS DOS MUERTES?

Y es la misma Bélgica la que se pregunta el por qué de estas dos muertes y si se pudieron evitar. ¿Era necesario el concurso de 62 motos alrededor del pelotón de la Gante-Welvelgem, lo que representaba con 200 ciclistas una motocicleta cada tres corredores? Demoitié se vio envuelto en una caída sin supuesta gravedad. “El grupo en el que estaba Demoitié rodaba en ligera bajada a unos 70 por hora. Cayeron tres corredores y por la emisora se escuchó el grito de ‘¡caída, caída!’. De repente, un motorista se echó encima de los accidentados. Ese piloto no tuvo siquiera la menor oportunidad de frentar a tiempo ya que todo pasó muy rápido”, explicó Julien Jurdie, director del conjunto AG2R, testigo del accidente.

Jean-Pierre Dubois

seleccionador sub-23 de bélgica

Myngheer tenía una dolencia que, cuando hacía grandes esfuerzos disminuía el nivel de sodio en la sangre y bajaba la tensión arterial. Lo tenía controlado pero era un problema"

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Las mismas dudas que surgen con el fallecimiento de Mymgheer, un prometedor corredor, que había sido en el 2011 campeón júnior de Bélgica y que en septiembre representó a su país en la prueba sub-23 del Mundial de Richmond (EEUU) y que si solo había encontrado acomodo en un modesto equipo de la tercera división ciclista era porque ninguna escuadra potente se atrevió a ficharlo debido a sus antecedentes de salud, concretamente un problema cardiaco.

¿Debía disponer de la licencia para correr? “Myngheer siempre fue sincero y abierto con su enfermedad. Se trataba de una dolencia que, cuando afrontaba grandes esfuerzos físicos, hacía que disminuyera el nivel de sodio en la sangre y bajase la tensión arterial. Lo tenía controlado pero era un problema en pruebas que duraban más de cuatro horas”, explicó Jean-Pierre Dubois, seleccionador sub-23 de Bélgica. 

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