'Hubs' de la movilidad

Los garajes privados de Barcelona reclaman facilidades para incorporar nuevos servicios

Un aparcamiento privado en el centro de Barcelona

Un aparcamiento privado en el centro de Barcelona / Ferran Nadeu

  • Los representantes del gremio critican con dureza las políticas urbanísticas del gobierno de Colau y censuran el "estrangulamiento" del vehículo privado

  • Aseguran que las ofertas que les llegan para albergar 'lockers' de distribución urbana o servicios de 'sharing' son por ahora "ridículas"

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Lo de renovarse o morir es una máxima que aplica sobremanera en todo lo que tiene que ver con la movilidad. Los aparcamientos, por ejemplo. La semana pasada, durante la celebración del congreso Smart Cities, la empresa pública BSM presentó su estrategia de futuro, que pasa por acoger nuevas líneas de negocio, vinculadas a la distribución urbana de mercancías o el 'sharing'. El Gremio de Garajes de Barcelona, que representa a cerca del 85% de los aparcamientos de la ciudad y de la provincia, dice que los pequeños operadores no lo están teniendo fácil para encarar la senda de la modernidad y salir del nicho de la guarda y custodia de vehículos. Han hablado con empresas de otros sectores para incorporar nuevos servicios, pero los precios que les ofrecen, sostienen, son de risa.

No es ningún secreto que este gremio no comulga para nada con las políticas urbanísticas del gobierno de Ada Colau. En conversación con este diario, el presidente de la entidad, Xavier Ferrer, lamenta que el vehículo privado cada vez lo tenga más difícil para circular por Barcelona, tanto los que viven en la ciudad como, sobre todo, los que vienen de fuera para trabajar o pasar el día. "Estamos de acuerdo con el objetivo de que los peatones tengan más espacio, pero esta no es la manera". Se refiere a las supermanzanas o a la progresiva eliminación de carriles en las principales arterias. No hay miedo en el sector, pero ya no se observa el futuro con la tranquilidad del pasado.

Imagen virtual del diseño que tendrá el nuevo aparcamiento de la Ciutadella del Coneixement, en Barcelona

/ El Periódico

El gremio representa a unos 700 aparcamientos de toda la provincia (hay que añadir los de las comunidades de vecinos y los de hoteles, centros comerciales...) con un total de 120.000 plazas (unas 95.500, solo en Barcelona). Admiten que la cosa ha bajado, aunque los números todavía salen. Estamos ante un gremio muy atomizado, a diferencia de Madrid, donde hay mucha más concentración empresarial. Aquí hay solo dos gigantes: Saba y BSM. El resto, pequeños empresarios, muchos de ellos hijos y nietos de los fundadores del negocio, como es el caso del propio Ferrer, que sigue el hilo abierto por su padre y ya tiene por debajo a su hijo en la compañía.

Contaminación y congestión

"Los aparcamientos somos la solución para que la gente no tenga que dar tantas vueltas. Hay un exceso de contaminación y congestión, en buena parte, por la gente que va buscando un sitio en el que dejar el coche en la calle", sostiene el presidente del gremio. Por eso se pregunta si tiene sentido mantener la zona azul de aparcamiento. Si no sería mejor bajar las motos a la calzada y que los coches tengan que ir bajo tierra. Sin duda barre para casa porque les interesa que los autos llenen sus equipamientos, pero en su planteamiento obvia un factor importante para el gestor público: la promoción del transporte público, algo en lo que, como es obvio, ellos no entran.

La Administración no moverá un dedo para que los garajistas les vayan bien las cosas. Tampoco para que les vayan especialmente mal. Lo que está sobre la mesa del consistorio es conseguir que cada vez sean más los que recurren al metro y al bus, que cada vez sean más los que apuestan por la movilidad activa. Y que cada vez sean menos los que usan el coche particular. Que en los últimos 15 años no se haya abierto ni un solo aparcamiento nuevo y que hayan cerrado más de medio centenar es un buen indicativo de hasta qué punto este es un negocio en estado de cierta alerta. De ahí la necesidad de reinventarse.

Pero denuncian que no lo tienen fácil. En la cosa pública, sin embargo, la cosa es distinta, puesto que BSM tiene previsto inaugurar un nuevo parking en 2025 junto al campus de la Ciutadella, que incorporará todos los 'gadgets' de movilidad propios de los aparcamientos del futuro: espacio seguro para bicis, recarga de coches eléctricos y reparto de paquetería.

Xavier Ferrer, en Consell de Cent, el pasado abril, antes de que empezara la reforma de la calle

/ Joan Cortadellas

No hace demasiado, relata Vicente Artigas, secretario del gremio, se reunieron con un representante de Amazon para ver de qué manera podían unir esfuerzos en el creciente reparto de paquetes de compras realizadas a través de esta plataforma. Querían instalar unos 'lockers' de 2x2 metros en los aparcamientos, pero el precio por cada mes de alquiler del espacio les pareció intolerable: menos de lo que paga un coche por aparcar 24 horas. La cosa no prosperó. También han recibido ofertas vinculadas con el 'sharing' que han rechazado por considerarlas "muy insuficientes". Tienen, además, un obstáculo normativo: la licencia que les ampara no permite otra cosa que no sea la guarda y custodia de vehículos. Es decir, que de albergar casetas para recoger paquetes, podrían ser sancionados, cosa que, aseguran, el consistorio les ha asegurado que no sucederá porque está en trámite la modificación de la normativa para que su permiso permita este tipo de usos.

Ante la Justicia

Ferrer aprovecha la ocasión para criticar la planificación urbanística del gobierno municipal. "Están eliminando los chaflanes, y no poder usar Consell de Cent de punta a punta dificulta mucho el trabajo de los repartidores, además de complicar la vida a los vecinos que se mueven en coche". El gremio, de hecho, llevó el proyecto de ejes verdes y la reforma de Via Laietana a los tribunales. La demanda se desestimó y ahora han abierto un contencioso-administrativo y están a la espera de la respuesta. "La persecución al vehículo privado es evidente. la gota malaya de 'no vengan a Barcelona, no vengan a Barcleona' ha calado. Y la gente no viene en transporte público porque la oferta es absolutamente insuficiente", denuncia Artigas.

Varios coches estacionados en la zona azul de Barcelona


/ Joan Puig

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Lo que sí han empezado a instalar son los cargadores de coche eléctrico que impone la ley: el 1 de enero de 2023 tienen que ofrecer uno por cada 40 plazas. Si tiene 43 plazas, ya deben disponer de dos puntos de carga. Para poder colocarlos, sin embargo, tienen que modificar el epígrafe de actividades económicas en Hacienda. Y pagar, por supuesto. "Queremos asumir más competencias, pero no nos lo ponen nada fácil", se queja el presidente del Gremio de Garajes de Barcelona.

¿Hay miedo en el sector? Dicen sus representantes que la palabra no es miedo. Pero si antes este era un negocio que iba solo, ahora hay que estar encima y buscar las maneras de innovar para que sea rentable. Todo, sin un relevo generacional claro. Y sin el compadreo de una Administración que, por ahora, se preocupa más por lo que sucede en el exterior.