Tuneladora en marcha

Los trenes de la L-9 del metro irán de Santa Coloma a El Prat en 2027

El túnel estará terminado y preparado dentro de cinco años y las 11 estaciones que faltan en el tramo central se abrirán antes de que termine la década

El Govern aspira a financiar los 926 millones que faltan con fondos propios, sin créditos y sin ayuda de Europa

El Govern retoma las obras de la L9 de metro y prevé su puesta en marcha a partir del 2027. / JOAN CORTADELLAS / VÍDEO: EFE

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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No consta que la tuneladora de la L-9 disponga de distintivo ambiental de la DGT. Es un vehículo, sí, pero, en un suponer, se la debería incluir en la categoría de servicios y transporte público, lo que le permitiría perforar la ciudad sin pegatina. Sirva la metáfora para recordar que la máquina lleva más de 10 años parada bajo tierra porque el proyecto fue víctima de la crisis; o de las crisis de las prioridades. Aquel parón generó dos compartimentos estancos que han ido creciendo de manera intermitente, dejando en barbecho el tramo central, el que de verdad da sentido a uno de los trazados de suburbano más largos de Europa. Cuando esté terminado, dicen los que saben, se pasará de 23 a 113 millones de viajes al año. Eso debería suceder en 2029. Pero dos años antes, cuando la galería esté completada, los trenes ya podrán ir de punta a punta, de Santa Coloma a El Prat. Todo ello tiene un coste de 926 millones de euros, financiados con fondos propios de la Generalitat. Mucho parecen haber cambiado las cosas: ni créditos ni limosna europea.

Cartel promocional de la L9, en 2011, en la zona de Les Corts

/ Joan Puig

La bestia de metal está ahora mismo justo debajo del cruce de la calle de Manuel Girona con Marquès de Mulhacen, no muy lejos de los pabellones Gaudí, propiedad de la Universitat de Barcelona, y a escasos 150 metros del Reial Club de Tenis Barcelona. El 'vicepresident' del Govern y 'conseller' de Polítiques Digitals y Territori, Jordi Puigneró, ha pasado revista este miércoles a la tuneladora y parece que todo está en orden. "Hoy es un buen día", ha resumido, al tiempo que ha recordado que esta es "la obra civil más importante de los últimos 20 años en Catalunya". Luego ha intervenido la teniente de alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz, que ha echado en cara los 15 años de abandono de la obra y los sobrecostes, pero también ha aplaudido que se retomen los trabajo en este proyecto "importante, esperado y necesario". "Hago una demanda en nombre de la ciudad -ha dicho-, que hagamos un esfuerzo en inversión y ejecución para cumplir con los plazos que anunciamos a la ciudadanía".

Según detallan desde la 'conselleria', los trabajos de resurrección (mantenerla durmiendo durante estos años sin actividad ha tenido un coste de 7,5 millones de euros) se iniciaron el pasado verano y el taladro ha podido comer granito y pizarra hasta la plaza de Lesseps, un serpenteante trazado de 4,2 kilómetros. La prensa no ha podido visitar la locomotora, pero sí el enorme agujero dejado a su paso en la futura estación de Camp Nou. Recuerda el rastro que dejan los gusanos de Arena de Dune, la novela de ciencia ficción escrita por Frank Herbert en 1965.

Donde dije digo

El Govern parece mantener intacta la promesa que hizo el anterior 'conseller' de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, que en diciembre de 2020 dijo que la L9 estaría 100% operativa en 2029. Lo que cambia, o se corrige, es el calendario de apertura de estaciones, que entonces se detalló apeadero por apeadero y ahora se deja más en el aire. Totalmente en el aire. Es decir, que se irán abriendo e incorporando al servicio conforme se terminen y se inauguren. Em aquella planificación, ahora puesta en cuarentena, Putxet era la última en ver la luz, entre 2028 y 2029. Lo que también cambia es el método de financiación. Faltan por invertir 926 millones de euros, de un total de 5.942 millones. Muy lejos de los cerca de 2.000 que figuraban en los encargos iniciales, en el salto de siglo.

Finales de enero de 2016, puesta en marcha del ramal de la L9 desde Zona Universitària hasta el aeropuerto

/ Albert Bertran

En noviembre de 2020, la Sindicatura de Comptes ya advirtió de un sobrecostes del 251%. El organismo aseguraba que el gasto, hasta 2016, ascendía a 6.916 millones de euros. A esto habría que añadir lo invertido en estos seis años, en los que se han puesto en marcha diez estaciones más del ramal sur. La diferencia entre los 5.942 que admite la Generalitat, que solo se fija en obra ejecutada, y los 6.916 que pone sobre la mesa la Sindicatura (ahora, en números redondos, serían más de 7.500) está en que los segundos incluyen todo el gasto financiero, es decir, la devolución de crédito.

La apreciación del Govern, para llevarlo al terreno doméstico, sería como decir que el banco te ha dado una hipoteca de 300.000 euros y que, por lo tanto, tu inversión final será de 300.000 euros. Como si los intereses no contaran.

Nada de rescates

En cualquier caso, para financiar los casi 1.000 millones pendientes, la Generalitat descarta pedir un crédito al Banco Europeo de Inversión (BEI) y tampoco se espera que lleguen fondos europeos de rescate para esta causa. La idea es financiar la obra por la vía más mundana posible: los presupuestos anuales del Govern. Según el director general de Infraestructures de Mobilitat, David Prat, el dinero está garantizado, incluso aunque haya prórroga presupuestaria que no permita realizar inversiones nuevas.

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La previsión con la que trabaja Territori es que la tuneladora, que avanza unos 200 metros por mes, llegue a Mandri en el verano de 2023 y que termine la faena en diciembre de 2024 con su desembarco en la plaza de Lesseps, por donde saldrá a la superficie tras 15 años sin apenas ver la luz del sol. La apertura de las estaciones del tramo central se realizará a partir de 2027. La puesta en funcionamiento de estos primeros apeaderos permitirá que los trenes ya vayan de punta a punta, desde Gorg (L-10) y Can Zam (L-9) hasta el aeropuerto de El Prat (L-9) o hasta ZAL / Riu Vell (L-10), en la Zona Franca. Los trenes pasarán de largo de las terminales en obras e irán incorporándolas conforme se terminen los trabajos en cada una de ellas. Hasta que, en 2029, sea Putxet o cualquier otra, se abran las puertas de la última estación de todo el recorrido.

José Catalán, en el pozo de la L9 de Camp Nou, junto a Santa Bárbara, patrona de los mineros y artificieros

Carlos Márquez Daniel

José Catalán lleva más de dos décadas de túnel en túnel y en las obras de la L-9 es el encargado de exteriores en playa vía. Cuenta que en todos los túneles se suele colocar una virgen de santa Bárbara, patrona de los mineros y artificieros. "Toco madera, pero en los últimos 21 años me ha ido muy bien tenerla a mi lado". La tiene elevada, lejos de las máquinas, y justo debajo hay un para de velas. Les protege de accidentes y desgracias laborales, pero nada pudo hacer, porque no está en su negociado, para evitar que la crisis económica. Eso son cosas de san Pablo.

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