Análisis del sector

El comercio alerta del riesgo de perder a su 28% de compradores del entorno de Barcelona

  • Un estudio de Barcelona Oberta sobre el visitante metropolitano refleja que tiene mayor impacto que el turismo, pero que está amenazado por las limitaciones municipales a la movilidad y la debilidad del transporte público para llegar a la ciudad

El Portal de l’Àngel, vía comercial más concurrida del centro de Barcelona e integrada en Barcelona Oberta.

El Portal de l’Àngel, vía comercial más concurrida del centro de Barcelona e integrada en Barcelona Oberta. / ZOWY VOETEN

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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"Ecología sí, pero en equilibrio con la economía". Lo ha reivindicado con insistencia el presidente de la asociación de los 21 ejes comerciales más céntricos y turísticos de la ciudad, Barcelona Oberta, Gabriel Jené, durante la presentación de un estudio que revela que el peso de los visitantes metropolitanos en la facturación de tiendas y restaurantes locales es del 28%. La radiografía muestra también que un 50,8% de estos llegan en coche privado y en su mayoría dejarían de hacerlo si tuvieran que venir en transporte público, por su "deficitaria" dotación desde muchos municipios de la provincia. Cifras en mano, el sector reclama al ayuntamiento "más consenso" sobre las políticas de movilidad que se están desplegando en la capital catalana "sin tener en cuenta informes de impacto económico".

El estudio 'Importancia de la economía del visitante en la región metropolitana de Barcelona para reeconomizar el centro de la ciudad', presentado este martes en la Cambra de Comerç y cofinanciado con fondos europeos, pretende arrojar algo de luz sobre las cifras que mueve el sector y la influencia del comprador del entorno. A juicio de Jené, el consistorio pasa por alto estas consideraciones en las políticas de restricción del vehículo privado que está articulando con iniciativas como la regulación de la zona de bajas emisiones, la reducción de carriles, las supermanzanas o la reforma de la Via Laietana, que ya ha recurrido la patronal.

Hasta 3.500 millones de facturación en jaque

La entidad encargó el análisis a RBD Consulting Group, que ha entrevistado a casi 3.000 personas (la mitad, residentes de la provincia y el resto compradores en siete zonas céntricas, a razón de un mínimo de 200 en cada una). Se les preguntó sobre sus hábitos de consumo en Barcelona, sus desplazamientos y sus opiniones. Y la primera cifra que aflora es que un 28% de la clientela global de la ciudad (en términos de facturación) proceden de la región metropolitana, con un impacto de 3.900 millones de euros anuales, por encima de los 2.400 (18% del pastel) que deja el turismo, según datos del consorcio turístico, y de los 7.500 que suponen las compras de los barceloneses (54%).

En base a a ese reparto, Jené ha destacado que el modelo comercial de la ciudad "no podría ser sostenible sin ese gasto" metropolitano. El sector se muestra preocupado porque cree que los datos sobre movilidad que aportan esos compradores suponen que los recortes al coche y las malas conexiones en transporte público podrían tener un "efecto devastador" y "ponen en riesgo entre 2.800 y 3.500 millones de facturación", así como unos 20.000 a 25.000 empleos. Por ello, ha recriminado al gobierno de Ada Colau que "entienda la ciudad de otra manera y no la entienda como ciudad capital y metrópolis internacional que es". Detectan que primero hubo trabas al turismo, y ahora al entorno, "creando malas experiencias" y una "desconexión emocional entre la capital y su región metropolitana".

Los datos presentados por Roger Gaspa, de RBD, destacan que Barcelona mantiene una fuerte polaridad comercial para residentes del entorno de la urbe. Un 55,8% acuden a comprar al menos cada dos o tres meses, de los que la mayoría (60,2%) lo hacen en fin de semana. Un 79% de todo ese público consumen también en bares y restaurantes, y en conjunto gastan uno de cada tres euros en restauración, por lo que también inyecta mucho dinero a la hostelería, ha subrayado. Además, aprovecha para pasear (71,7%) y realizar actividades culturales (31,3%), entre otras.

¿Y cómo se organiza para entrar en Barcelona? En un 50,8% de los casos elige el coche, frente al 40,7% que llega en transporte público y el resto que lo hace en moto, bicis y otros medios. El quid de la cuestión, es que entre los primeros hay un 58% que asegura que dejaría de venir a la capital catalana si no pudiese acceder en coche, al no contar con alternativas de transporte adecuadas, enfatizan.

Los entrevistados (destinan de media tres horas a las compras) que rechazan el transporte público aducen que tardan demasiado, que precisan de varios transbordos, que no se sienten seguros en la red pública o que no tienen conexión, entre otros. Y los que llegan con sus cuatro ruedas invierten de media 35 minutos y en un tercio de los casos consideran que ese tiempo de desplazamiento ha aumentado en los últimos meses. El incremento de tiempo que les haría desistir sería de 24 minutos más, en promedio.

La dificultad de ir a comprar a la ciudad

Como resultado, el 71% afirman que "cada vez es más difícil ir a comprar a Barcelona", y que en un 66,5% de los casos han reducido sus adquisiciones en la ciudad. No solo porque cueste más entrar en la metrópolis (57,5%) sino también porque ya encuentran lo que buscan en otros puntos (48,4%), compran online (46,1%) o no disfrutan cuando van a la gran ciudad (35%).

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Específicamente, citan como motivos de ese rechazo los atascos y problemas de tráfico (72,7%), las dificultades de acceso (casi la mitad elige las rondas) en un 62,7%, el tiempo invertido o el aparcamiento.

Con ese balance, Barcelona Oberta aboga por la reducción de la contaminación, pero con medidas pactadas y que entrañen una "visión metropolitana", apostando por más intermodalidad y el desarrollo de una red real y efectiva de transporte público, así como de aparcamientos disuasivos. La concejala de Comercio, Montse Ballarín (PSC), ha realizado una intervención improvisada, asumiendo que es necesario intentar dar con "las medidas menos gravosas para alcanzar los objetivos".