Prueba inédita

Emma Joana, de 6 años y con espina bífida, emociona al correr en la primera Cursa adaptada

  • Una treintena de niños participan en la prueba no competitiva impulsada por Noemí Font, madre de la menor, con el apoyo de los vecinos y comerciantes del barrio Gòtic

Emma Joana durante la carrera adaptada, que se ha llevado a cabo en el barrio Gòtic gracias a las reivindicaciones de su madre.

Emma Joana durante la carrera adaptada, que se ha llevado a cabo en el barrio Gòtic gracias a las reivindicaciones de su madre. / Joan Mateu Parra (EPC)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Medalla de oro para todos. Así ha culminado este sábado la primera Cursa adaptada celebrada en Barcelona, donde una treintena de niños con discapacidades han participado, sin competir, reivindicando el derecho a la accesibilidad también en el deporte. Ha sido una mañana emotiva, de triunfos personales tanto para los pequeños corredores como para sus familias, volcadas en la prueba que ha instigado Noemí Font, la activista y madre de Emma Joana, de seis años y con espina bífida. La iniciativa ha tenido lugar en la avenida de la Catedral, dentro de las fiestas de Sant Roc que se celebran en el barrio Gòtic, gracias a la implicación de vecinos y comerciantes de Barna Centre.

La pequeña Emma Joana es felicitada por su madre al finalizar la cursa adaptada para niños con discapacidades.

/ Joan Mateu Parra

La carrera supone un paso más en favor de la no discriminación de los niños con discapacidades físicas en actividades cotidianas para su edad. Así, Font ya había abanderado la lucha por la accesibilidad en los parques infantiles de la capital catalana, y por la escuela inclusiva. En los últimos meses, gracias a las redes sociales había hecho un llamamiento para la celebración de pruebas deportivas que permitan a los niños tener un reto que puedan cumplir. Consideraba que las carreras organizadas en la ciudad, aunque permitieran la participación de niños como su hija, no suponían un verdadero estímulo porque los afectados solo pueden recorrer un tramo en esas condiciones.

Otro de los pequeños participantes en la carrera adaptada, en el Gòtic.

/ Joan Mateu Parra

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Con la Cursa adaptada, los niños, de un año y medio hasta 9 años, han podido recorrer 10, 20 o 30 metros, según sus limitaciones, ayudados por férulas, caminadores o sillas de ruedas, según los casos. Algunos, a toda velocidad. Los menores han vivido el acontecimiento con ilusión, con los aplausos de los muchos vecinos congregados y con premios para todos, proporcionados por establecimientos del eje comercial.

Uno de los menores que han corrido este sábado en la avenida de la Catedral.

/ Joan Mateu Parra

Emma Joana, que ha protagonizado desde los tres años diversas movilizaciones por esos derechos básicos, esta vez llevaba días excitada ante la idea de participar en una carrera, como explicó su madre a este diario. Para el resto de menores ha sido también una jornada inolvidable. Los que no han podido inscribirse al haberse alcanzado el máximo de participantes (30) permitidos en este caso por la pandemia, tendrán ocasión próximamente ya que otras entidades tienen previstas actividades como la que han organizado Fem Gòtic y Barna Centre.