El urbanismo pospandémico

Las nuevas terrazas de Barcelona, a debate

  • Arquitectos y diseñadores opinan sobre las nuevas propuestas, que algunos, pero no todos, aplauden

Una de las nuevas terrazas presentadas este jueves, situada en el número 61 de la calle de Casp.

Una de las nuevas terrazas presentadas este jueves, situada en el número 61 de la calle de Casp. / Manu Mitru

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Las nuevas terrazas que tomarán la calzada en Barcelona en sustitución de las que nacieron a raíz de la pandemia generan reacciones variadas entre los expertos. Para el diseñador Oscar Guayabero, la primera buena noticia es que exista un concurso y que en el jurado del comité que toma las decisiones haya profesionales de Fomento de las Artes y el Diseño (FAD): “Que estos prototipos se prueben y que en vistas de como funcionen se hagan mejoras si son necesarias es una buena manera de decidir”. “Veo que hay dos tipos, uno más resistente, de hierro y hormigón, y otro más cálido, de madera. Todos incorporan jardineras. Un buen sistema para delimitar espacios de forma amable”, añade.

Oscar Guayabero, diseñador: “Cuando los bares estén cerrados el espacio ganado al coche podría ser para el barrio. Si hacemos que los vecinos lo sientan como suyo, serán los primeros que lo cuidarán”

“Me gusta la idea de que necesiten cuidarse. Creo que hacer la ciudad a prueba de vandalismo es erróneo. Como más fuerte es el mobiliario urbano, mayor es el reto para los que lo quieren romper”. Al diseñador le interesa qué gestión se hará del espacio ganado al coche: Cuando los bares estén cerrados el espacio ganado al coche podría ser para el barrio. Si hacemos que los vecinos lo sientan como suyo, serán los primeros que lo cuidarán”.

Que no haya un solo modelo

“Era razonable aumentar las terrazas de los bares, pero no en la acera, a menudo repleta de trastos. Tiene que quedar para circular”, afirma el arquitecto Juli Capella, que considera que la propuesta de terraza “más innovadora” es la de FabLab Alberch, “porque utiliza madera, una madera ecológica que da más calor a las terrazas y añade un toque de naturaleza y comodidad al paisaje urbano, tan duro, de la ciudad”.

Juli Capella, arquitecto: "Creo que no hay que ser rígido. No tiene que haber un solo modelo. Tiene que haber una familia que permita singularidades. No me parecería mal que cada propietario de bar pueza personalizar su terraza. Que no sean clones”

En su opinión, este modelo “resulta acogedor para los que están consumiendo, protege sin intimidar y aporta confort visual a los peatones y los que pasen por allí en un vehículo”. Motivos, dice, por los que el resto de propuestas, de hormigón o metal, “encajan menos”. Sobre la madera, destaca que es la opción más ecológica aunque pueda parecer lo contrario.  

Capella considera muy positivo que la propuesta sea de una sola materia y cree que lo idóneo sería que no haya un solo modelo de terraza, sino “una familia” que permita singularidades: “Creo que no hay que ser rígido. Si gana la madera, madera, si la metálica, la metálica. Pero no me parecería mal que cada propietario de un bar pueda personalizar su terraza con algún detalle. Que no sean clones”. Creo que no hay que ser rígido. No tiene que haber un solo modelo. Tiene que haber una familia que permita singularidades. No me parecería mal que cada propietario de bar pueza personalizar su terraza. Que no sean clones”.

Oscar Tusquets, arquitecto: "Me es difícil opinar sin verlos in situ, pero el de Escofet y el de Microarquitectura (muy parecidos) me parecen bien"

Sucinto, el arquitecto Oscar Tusquets opina sobre las propuestas: “Me es difícil opinar sin verlos in situ, pero el de Escofet y el de Microarquitectura (muy parecidos) me parecen bien”.

Una estrategia, un patrón

La arquitecta y urbanista Itziar González tiene claras sus prioridades en el espacio público y cree que casan con el modelo previsto: “Los espacios estáticos tienen que instalarse donde están los coches, y no las personas. Donde había terrazas, pongamos bancos y podrás estar allí sin consumir. Quien se lo pueda pagar, que se siente en la terraza”. Para González la jerarquía está clara: “Primero, aceras transitables y accesibles. Hablo de antropología viaria, no todos caminamos igual. Algunos van en silla de ruedas, hay gente mayor que va cargada”.

Itziar González, arquitecta: "Es necesaria una estrategia general en el Eixample, tener primero una trama de donde irán las terrazas y la franja entre ellas, para que esa zona podamos renaturalizarla, ganar para siempre ese espacio"

La exconcejala también muestra preocupación por que la operación tenga detrás un planteamiento que busque permanecer: “Es necesaria una estrategia general en el Eixample, tener primero la trama donde irán las terrazas y la franja entre ellas, para que esa zona podamos renaturalizarla, ganar para siempre ese espacio. Si no, las cosas reversibles tienen el peligro de que ahora ganemos espacio al coche y de repente lo perdamos. Tenemos que aplicar un patrón, como lo aplicó Cerdà. No podemos dejar que cada esquina sea distinta”.

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El diseñador Claret Serrahima es el que más crítico se muestra con el plan del consistorio. “Barcelona está perdida, mareada, y llora. Las nuevas terrazas (las provisionales instaladas hasta ahora) han sido fruto de un ejercicio provocado por la pandemia, a la vista de que el interior de los bares no estaba habilitado. Unos cuantos así lo entendimos, pese a las dificultades generadas para el tráfico, las motos, los autobuses, las bicicletas, los patinetes y los peatones con perros”.

Claret Serrahima, diseñador: "No entiendo que ahora que la pandemia se aleja, la propuesta se mantenga y empeore, porque empeora. Barcelona siempre ha tenido buenos urbanistas. ¿Dónde están? Han desaparecido"

Dónde están los urbanistas

“No entiendo que ahora que la pandemia se aleja, la propuesta se mantenga y empeore, porque empeora. Es desolador que este ayuntamiento no piense en una Barcelona de futuro. Barcelona siempre ha tenido buenos urbanistas. ¿Dónde están? Han desaparecido. Estas terrazas serán setas poco comestibles. Los usuarios beberán cervezas y gintonics pero respirarán humos tóxicos. Es una falta de sentido común desesperante”. En su opinión, si se persigue beneficiar al peatón se tienen que ampliar las aceras y mantener en ellas las terrazas.