NUEVO URBANISMO

Así serán las calles del siglo XXI en el Eixample de Barcelona

El consistorio da a conocer a los ganadores de la primera fase del proyecto de ejes verdes que debe expandir el modelo de supermanzanas por todo el Eixample

La calle de Consell de Cent, en la actualidad y en un render de cómo será en el futuro.

La calle de Consell de Cent, en la actualidad y en un render de cómo será en el futuro. / E. PONS

  • Las 21 calles transformadas no tendrán asfalto y dejarán de ser arterias para cruzar la ciudad

  • Los equipos vencedores deberán ahora establecer un patrón que sea común en todas las vías implicadas

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Los 'renders' los carga el diablo. Porque una cosa es la imagen virtual dibujada por ordenador y otra muy distinta, la que finalmente cristalice en el mundo de las cosas. Los que tengan memoria quizás se acuerden de los dibujos que precedieron a la consulta de la Diagonal, celebrada en mayo del 2010. Ese tranvía circulando majestuoso en las distintas propuestas, ya fuera en bulevar o en rambla. Y al final ni lo uno ni lo otro. Este miércoles ha tocado nueva dosis de 'renders', pero parece que el asunto tiene más números de pasar de la idea a la materia, aunque ahora falta concretar un modelo único. Se trata del proyecto de ejes verdes hecho público el 11 de noviembre del año pasado. El 27 de enero se informó de que se habían presentado 86 equipos, algo insólito en una obra pública local. Ahora ya hay ganadores, y ya es un poco más fácil hacerse a la idea de cómo serán las calles del siglo XXI: sin apenas coches, con más verde, sin asfalto. Con pajarillos. Y sin urbanismo táctico. Y cómo serán los cruces octogonales de Cerdà, menos viales y menos rígidos, más con aroma a plaza.

Del cruce a la plaza

La idea es empezar por Consell de Cent y tres calles perpendiculares (Girona, Rocafort y Borrell), y por cuatro plazas, las que generen esos cruces más el de Enric Granados, una de las calles, junto a Provença, que, sin hacer ruido, más se ha ido adaptando a esta nueva corriente de urbanismo peatonal. El plan global, sin embargo, con un plazo de 10 años de ejecución, contempla 21 ejes verdes y 21 plazas que deberían transformar 33 hectáreas de la ciudad. Todo ello, sin que el tráfico colapse, lo que requerirá reducir el porcentaje de desplazamientos en vehículo privado, que es del 25%, según cifras de 2017, que es último año del que hay registros oficiales del ayuntamiento. En el Eixample, eso se traduce en unos 300.000 vehículos diarios, una cifra que la teniente de alcalde Janet Sanz, confía en poder revertir de manera abultada con la implantación progresiva de los ejes verdes.

Ciudadanos conversando sentados en una de las mesas de la supermanzana de Sant Antoni


/ FERRAN NADEU

Desde el punto de vista ciudadano, el funcionamiento será el siguiente. Los coches podrán entrar en el eje verde de Consell de Cent (por citar la primera calle que se reformará), pero no podrán superar los 10 kilómetros por hora y tampoco podrán cruzar de Llobregat a Besòs a través de esta arteria, que de hecho deja de ser arteria para ser un paseo. La calle mantendrá la misma dirección, pero cada vez que se llegue a una de las nuevas plazas, la trama expulsará a la movilidad privada a derecha o a izquierda en función del sentido de la perpendicular. Ejemplo: si vamos con nuestro utilitario por Consell de Cent y llegamos al cruce (ahora plaza) con Girona, tendremos que subir en dirección a Aragó porque no podremos seguir recto. Los que suban por Girona, del mismo modo, no podrán seguir hacia arriba y deberán girar hacia Consell de Cent. En definitiva, lo que se persigue es que coches y motos se den cuenta de que estas calles no son eficientes para el vehículo privado. Los que vayan en bici, libertad absoluta, siempre que cumplan con la ordenanza.

Proyecto dialogado

El concurso de los primeros ejes, a los que se presentaron 86 equipos, ha derivado en cuatro ganadores para los ejes y cuatro ganadores para las plazas. Los primeros deberán ponerse ahora de acuerdo, bajo el liderazgo de la propuesta ganadora, el proyecto 'Caminar desde el centro', en la configuración de un patrón que sirva de base al futuro diseño de los 21 ejes. Cada uno tendrá sus peculiaridades, pero la idea es que el Eixample no se convierta en un cajón de sastres urbanístico, sino que respete los postulados de la trama Cerdà, pero cambiando asfalto por suelo caminable. En cuanto a las plazas, el dibujo ganador de los cuatro espacios sí es más definitivo, pero ahora deberá abrirse un diálogo con los arquitectos y urbanistas que se encarguen de restaurar la calle en la que está situada su plaza. "No estamos definiendo lo que haremos en Consell de Cent, estamos decidiendo lo que haremos en los 21 ejes, y también en Sant Martí, donde la configuración del Eixample tiene continuidad", ha explicado Sanz.

Las futuras plazas todavía no tienen nombre pero si tienen la denominación propuesta por los proyectos ganadores: 'El Parlamento de leas especies' para la de Rocafort, 'La isla de las islas' para la de Comte Borrell, 'Jardín Illa' la de Enric Granados y 'Superalcorque' para la de Girona. Serán sin duda el núcleo de los ejes verdes e incorporan zona de descanso y de juego, lugares de sombra y vegetación. La alcaldesa, que este miércoles ha dado a conocer la lista de vencedores, ha lanzado un guiño a los puristas que creen que se están mancillando el aroma del plan Cerdà. Ada Colau ha asegurado que la iniciativa de ejes verdes "respeta el espíritu, los valores iniciales y la voluntad de crear un espacio público igualitario, saludable y democrático" que defendía el padre del Plan de Reforma y Ensanche de Barcelona, aprobado en 1860 por imposición del Gobierno de Madrid, que no vio con buenos ojos al ganador legítimo del concurso municipal, Antoni Rovira i Trias, que inspiró su modelo de crecimiento radial en el plan urbanístico de París.

Imagen virtual de la nueva plaza que se generará en Enric Granados con Consell de Cent

/ El Periódico

Está por ver cómo evolucionará el comercio y el precio de la vivienda en las zonas besadas por el proyecto de ejes verdes. Puede que se cree, sin quererlo, un Eixample de dos velocidades, con pisos más caros y tiendas más destinadas al turista en las zonas pacificadas. Para lo primero hay poco margen, pero para lo segundo, el consistorio estudia las herramientas de que dispone para controlar las licencias. Ya se hizo en Sant Antoni poniendo coto a las iniciativas puramente destinadas al forastero. Pero aquello es una supermanzana muy estanca. ¿Se podrá hacer lo mismo en un eje de varios kilómetros de longitud? ¿Y en las 33 hectáreas una vez terminado el plan en el 2030? También está por definir, por ejemplo, cómo se hará la carga y descarga (aunque el ayuntamiento la da por garantizada) y si habrá o no contenedores en las calles que forman parte del Cerdà reverdecido.

Calendario y dinero

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En febrero del 2022 deberían estar listos los proyectos ejecutivos de los cuatro ejes y las cuatro plazas. Si nada lo evita, los operarios y las máquinas podrían empezar a trabajar en la obra en junio del 2022, de manera que el tramo más importante de la transformación, de dos kilómetros en Consell de Cent, pueda terminarse en el primer trimestre del 2023, a nada de las elecciones municipales de mayo de ese año; aquí nadie da puntadas sin hilo. El presupuesto para esta primera fase es de 37,8 millones de euros.

Se espera que la implantación de los ejes verdes ayude, de rebote, a reducir la elevada siniestralidad en Barcleona. En 2020 se redujo un 38% por razones evidentes, pero en un año sin pandemia se producen unos 9.000 acidentes con víctimas al año. La velocidad es una de las causas, aunque por encima está, por ejemplo, la distracción al volante causada por el uso del móvil. En estas zonas pacificadas, el límite será de 10 km/h. Ahora solo falta que se respete.