Ciudad sin humo

Barcelona prohibirá fumar en las playas

  • El ayuntamiento pondrá en marcha la prueba piloto durante la temporada de baño en Sant Miquel, Somorrostro, Nova Icària y Nova Mar Bella

  • La medida, sin capacidad sancionadora, pretende proteger la salud de los ciudadanos y del ecosistema marino, y erradicar malos hábitos

Barcelona prohibirá fumar en cuatro de sus playas. Así lo explica el concejal Eloi Badia. En la foto, fumadores en la playa de la Barceloneta. / FERRAN NADEU / VÍDEO: ACN / AJUNTAMENT DE BARCELONA

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El objetivo del Ayuntamiento de Barcelona es “avanzar hacia una ciudad saludable, y una ciudad saludable es una ciudad sin humo, y eso incluye también sin humo del tabaco”. Palabra de Gemma Tarafa, concejala de Salud del consistorio. Así que en ese camino hacia el aire limpio, en cuatro de las 10 playas del litoral municipal estará prohibido encender un pitillo durante la temporada de baños de este año, del 29 de mayo al 12 de septiembre. Concretamente la medida se aplicará en las playas de Sant Miquel y Somorrostro, del distrito de Ciutat Vella, y  Nova Icària y Nova Mar Bella, de Sant Martí. Son cuatro y no todas porque así lo recomiendan los servicios jurídicos municipales. Se trata de ir paso a paso y empezar con una prueba piloto con consulta pública inicial y estudios de impacto posteriores. Si los indicadores son buenos, el ayuntamiento no descarta ampliar la prohibición, en un futuro, a todas las playas de la ciudad y a otros espacios, como parques y jardines, y paradas de autobús.

De entrada este martes se ha abierto la consulta pública. El paso siguiente será firmar un decreto con un periodo de alegaciones de 30 días y finalmente se formalizará. Habrá norma pero no capacidad sancionadora. Eso depende de una administración superior y de una ley de control del tabaquismo que tras más de una década en marcha presenta algunas lagunas. Aunque el consistorio recuerda que la ausencia de un régimen sancionador no quiere decir que la norma no sea de aplicación. Vamos, que si la autoridad insta a que se cumpla, no hacerlo conlleva multa por desacato. Dicho esto, el ayuntamiento asegura que el objetivo no es recaudatorio sino de sensibilización de los daños que fumar causa a la salud propia y ajena, y al medioambiente.

2.200 muertes al año

Los datos hablan por sí solos: la principal causa de muerte evitable en España es el tabaquismo y en Barcelona cada año se registran 2.200 fallecimientos por este mal hábito, el 13,8% del total. No solo eso, el humo ambiental del tabaco contiene 4.000 compuestos de los cuales, como mínimo, 50 son cancerígenos. Estos afectan tanto al fumador pasivo como al activo, y más a los niños con una capacidad de inhalar superior a la de los adultos. De hecho, un estudio de 2016 asegura que el humo ambiental, en España, es responsable de 135.000 casos de enfermedades respiratorias y más de 3.000 hospitalizaciones en menores de 12 años. Hay más motivos para dejar el tabaco, como la gran retahíla de cánceres y enfermedades cardiovasculares y respiratorias que aparecen como consecuencia de llevarse un pitillo a la boca. 

32 millones de colillas

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Los efectos sobre el mediambiente tampoco son menores. De los más de 32 millones de colillas que cada año se generan en España, un 15% llegan al mar. Unas porque se lanzan en la calle y son arrastradas a través de la red de alcantarillado -de ahí la campaña municipal arrancada el año pasado ‘El mar comença aquí’-, y otras porque se depositan directamente en la arena. Son un problema ambiental de primera magnitud, posiblemente superior al que generan los plásticos, ya que tardan una década en desintegrarse y liberan al mar contaminantes metálicos -arsénico, níquel, hierro, cadmio…- nocivos para la fauna marina y que llegan a los humanos a través de su consumo. 

Todos motivos más que suficientes para poner en marcha la medida, medida que irá asociada a una campaña informativa y de acompañamiento con un dispositivo de informadores que darán a conocer la iniciativa a pie de playa. Y cuyo objetivo es tanto de mejora de salud y hábitos de la ciudadanía como “frenar la contaminación marítima y dar un salto cualitativo en la protección de las playas”, a juicio de Eloi Badia, concejal de Emergencia Climática.