DERECHO A LA VIVIENDA

El 'sinhogarismo oculto' en Barcelona

Un informe de la Síndica de Greuges y la URV desgrana la problemática de compartir piso de forma forzosa

El precio de los alquileres hace que está situación ya no afecte solo a jóvenes o familias monoparentales

Colchón en el suelo en el que duerme una familia de cuatro miembros.

Colchón en el suelo en el que duerme una familia de cuatro miembros. / EL PERIÓDICO

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Helena López

La Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà ha presentado este martes el informe 'L'habitatge compartit a Barcelona', elaborado conjuntamente con la Càtedra Unesco d'Habitatge de la Universitat Rovira i Virgili (URV) con el objetivo de estudiar la realidad de las cientos de numerosas personas -no se sabe cuántas- que se ven obligadas a realquilar una habitación ante la imposibilidad de acceder a una vivienda en la capital catalana. Un fenómeno que bautizan como 'sinhogarismo oculto', ya que son personas que tienen techo, pero no un hogar. "Compartir piso es una práctica muy extendida en la ciudad y es un tema que se ha tratado muy poco. Es necesario poner el foco en esta realidad, ponerle números y encontrar soluciones", ha expuesto Vilà, quien destaca la gran fragilidad en la que se encuentran estas personas, cuyos perfiles cada vez son más variados.

Por un lado, el informe subraya que el alquiler de habitaciones no siempre está formalizado. Especialmente cuando se trata de economía sumergida y las personas están en situación de alta vulnerabilidad. Por tanto, las personas desconocen el régimen de derechos, obligaciones y garantías que se derivan, con las problemáticas que ello implica en la práctica, como por ejemplo: si les pueden incrementar el precio que tienen acordado, en qué condiciones los podrían echar, qué pueden exigir al propietario sobre las condiciones de habitabilidad, cuál es el proceso de mantenimiento o reparación de desperfectos, el uso de los espacios compartidos o los límites de la convivencia. ¿Tengo derecho solo a la habitación o también a la cocina y al baño? ¿Me pueden limitar los horarios de acceso a la ducha? ¿Puedo salir al balcón? ¿Me pueden marcar horarios de entrada y salida?

El principal problema que destacan a la hora de encontrar soluciones para mejorar las condiciones de vida de estas personas (el fenómeno en sí es es imposible de erradicar en décadas con el parque de vivienda público actual) es que se trata de una situación no definida legalmente y "tampoco está claro cuál es el régimen jurídico que la normativa actual ofrece para el contrato de alquiler de habitaciones". "Habría que volver a reformar la LAU", apuntan.

Problemas de convivencia

Pilar Aldea, asesora de Vivienda de la Sindicatura, insiste en que el fenómeno no solo aumenta, sino que el perfil de personas afectadas es cada vez más variado. "Antes eran sobre todo personas migrantes, familias monoparentales o jóvenes, pero ya no solo son ellos. Ya no son solo jóvenes estudiantes o personas que cobran sueldos muy bajos, también hay mileuristas, que cobran por encima del salario mínimo, pero unos ingresos de mil euros tampoco son suficiente para alquilar un piso en la ciudad", apunta Aldea, quien señala también las dificultades que supone para una familia entera vivir en una habitación. O vivir varias familias en un mismo piso. Los problemas de convivencia son constantes.

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Otra de las cuestiones en las que insisten tanto desde la Sindicatura como desde la universidad es la falta de datos. "Si decimos que es invisible es, también, por eso. No está cuantificado", subraya el director de la Cátedra UNESCO de Vivienda de la URV.

 En el 2019, la Síndica recibió 160 quejas relacionadas con esta dificultad del derecho a la vivienda.