27 sep 2020

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FALTA DE FONDOS

El 2026 tampoco será el año de finalización de la Sagrada Família

La basílica pospone 'sine die' el fin de las obras tras la caída de ingresos y turistas provocados por la pandemia de covid-19

La única previsión es acabar en el 2021 la torre de la Virgen, sus 138 metros la convertirán en segunda más alta del templo

Natàlia Farré

La torre de la Virgen, de 138 metros de altura, será la segunda más alta del templo tras la dedicada a Jesús (172,5 metros).

“El 2026 es imposible”. Palabra de Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Família. Y es que ese era el horizonte para finalizar la interminable construcción de la basílica coincidiendo con el centenario de la muerte de su arquitecto, Antoni Gaudí (1852-1926). La fecha se puso en años de bonanza, cuando el dinero y los turistas entraban a raudales en el templo. La pandemia lo ha trastocado todo. Las obras están paradas desde que se decretó el estado de alarma, el 14 de marzo, y los foráneos acuden ahora solo los fines de semana y en cuentagotas. No hay ingresos. Y sin ingresos no hay obras. La situación es totalmente incierta y el futuro, también. “No estamos en situación de poder adelantar una nueva fecha”, admite Camps.

Pero las obras se reanudarán, despacio y con la primera puesta, pero la Sagrada Família seguirá creciendo en altura. En un par de semanas volverá a funcionar el núcleo de La Galera, donde se fabrican las grandes estructuras de piedra que luego se ensamblan en el templo. El objetivo para lo que queda de año y todo el 2021 es acabar la torre de la Virgen, la segunda más alta de la basílica (138 metros) tras la dedicada a Jesús (172,5 metros). Para ello hay reservada una inversión de 17 millones de euros, dinero sacado de remanentes de años anteriores y cantidad muy alejada de los 100 millones que se invirtieron en el 2019.

Campaña para donativos  

Si la cosa mejorara, es decir si el turismo volviera a ocupar el templo, se podría considerar acabar otra de las torres, una de las dedicadas a uno de los cuatro evangelistas. Para los no doctos en la basílica, decir que cuando esta esté completada, contará con seis cimborrios y 12 campanarios, en total 18 torres de las que en la actualidad hay construidas ocho (cuatro por fachada terminada, Passió y Naixement). Pero si la cosa no mejora se irá más despacio, como antaño, pero no se parará. “Si no es en el 2026 será en el 2030 o el año que sea, pero la haremos. Entre todos la acabaremos”, defiende Camps.

Pare ello la basílica cuenta con su baza de siempre: es templo expiatorio, ello significa que fue (es) levantado por la ciudad para expiar sus pecados (Barcelona, perversa ella, cuenta con dos de ellos, el segundo es el Sagrat Cor del Tibidabo); y ello significa, también, que la Sagrada Família siempre se ha nutrido de donativos. Sin ir más lejos, el primer ascensor del templo fue sufragado por un devoto mexicano. De manera que en noviembre se pondrá una campaña en marcha a nivel internacional para sensibilizar de lo necesarias que son las aportaciones para poder ver por fin la basílica en todo su esplendor.

Los últimos 25 metros

De momento, el objetivo a corto plazo es terminar la torre de la Virgen. Al cimborio le faltan los últimos 25 metros por levantar. Estos se dividirán en tres partes: el soporte que aguantará una corona de 12 estrellas de hierro forjado y que tiene aspecto, cómo no, hiperboloide y que dará paso a otra pieza de la misma forma geométrica pero más esbelta y cubierta de ‘trencadís’ azul que culminará en tres puntas. Estas aguantarán  de manera ligera, casi flotando, una estrella luminosa, símbolo de la Virgen.

El remate de la torre es tal como proveyó Gaudí como puede verse en alguna de las fotos que se conservan de su estudio: una estrella con 12 caras (un dodecaedro) y por lo tanto con 12 puntas de acero y cristal de tres metros cada una. El vidrio permitirá que el sol la ilumine de día y la luz que incorporará facilitará que se encienda de noche.   Y sus más de siete metros de punta a punta dejarán que pueda observarse desde la calle sin problema. Este último tramo no será transitable pero si lo serán los 60 metros ya levantados que funcionan como un inmenso lucernario, que  con 800 ventanas incrustadas captan la luz  para que caiga directamente encima del ábside.