25 oct 2020

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PATRIMONIO MONUMENTAL

Los seis cimborrios de la Sagrada Família superan ya los 100 metros de altura

El hito vertical coincide con la entrega a la basílica por parte del ayuntamiento de la licencia de obras tras 134 años creciendo sin ella

Natàlia Farré

Así lucía el perfil de la Sagrada Família este jueves por la mañana. 

Así lucía el perfil de la Sagrada Família este jueves por la mañana.  / jordi cotrina

Dieciocho serán las torres que coronan la Sagrada Família, aunque lo suyo es hablar de campanarios y cimborrios. Doce para los primeros y seis para los segundos. En un templo normal suele haber, en el mejor de los casos, dos de cada, pero el simbolismo es una constante en la obra de Antoni Gaudí, así que el genial arquitecto pensó a lo grande y decidió que los apóstoles merecían un campanario cada uno, y que lo suyo era que Jesús, la Virgen y los cuatro evangelistas tuvieran su propio cimborrio. Y rizó un poco más el rizo al incluir a san Matías, san Bernabé y san Pablo. ¿Cómo?  Otorgándoles el campanario de San Juan y San Mateo, que además de compañeros de Jesús fueron evangelistas y por lo tanto ya tenían cimborrio para ellos, y descartando, por traidor, a Judas.

Así las cosas 18 serán las torres. Todas con diferentes alturas, pues no todos los personajes tenían la misma importancia a juicio Gaudí; y con las seis centrales (o sea, los cimborrios) con la simbólica cifra de los 100 metros ya superada. El último en alcanzar la cota ha sido el que será azotea de Barcelona cuando en el 2022 se encarame hasta los 172,5 metros de altura: el que representa a Jesús. La semana pasada alcanzó los 101,56 metros y, días antes, el cimborrio del evangelista que tiene un águila por atributo logró los 103,56 metros. La meta final de este último, prevista para el 2021, son los 135 metros.  Cifra que comparten las cuatro torres con un evangelista por titular. El sexto cimborrio, el de la Virgen, mide en la actualidad 104,35 metros, cuando esté acabado, también en el 2021, su altura llegará a los 138 metros.

Con todo, los seis cimborrios (o torres centrales pues se erigen sobre el crucero de la nave) aún no son el techo de la Sagrada Familia, el título sigue en manos de dos de los campanarios ya levantados. Los dos centrales que coronan la fachada de la Passió cuentan en su haber 112 metros. Un poco más bajos (107,5 metros) lucen los que adornan la portada del Naixement. De los 12, cuatro por cada una de las tres fachadas del templo, quedan pendientes de erigir los que rematarán la fachada de la Glòria. Al final, cuando estén todos en pie, en el 2026, oscilarán entre los 98 y los 120 metros de verticalidad.

Una tienda de 750 metros cuadrados

Y así, con el templo cada vez más cerca del cielo, la Sagrada Família ha regularizado finalmente su situación con el Ayuntamiento de Barcelona. Un asunto pendiente desde que en 1885 solicitó la licencia de obras al entonces municipio independiente de Sant Martí de Provençals. Ha tardado 134 años en obtenerla pero desde el miércoles que puede presumir de ella tras haber abonado al consistorio 4.627.074 euros (impuesto de construcción más licencia).

De esta manera se pone fin a un proceso, largo e histórico, que se cerró el pasado octubre con un pacto por el que la Sagrada Família se comprometió a aportar, en 10 años, 36 millones a las arcas municipales para financiar los gastos que genera y mejorar aspectos vinculados a la urbanización, movilidad, transporte público y mantenimiento de su entorno. El ayuntamiento, además, ha tramitado los permisos de actividades y usos del templo, cultural y religioso principalmente, pero que también incluye una parte comercial: una tienda, accesible solo desde el interior y para la venta de productos relacionados con la basílica, con una superficie nada desdeñable de 750 metros cuadrados.