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La gran obra de Antoni Gaudí

El Lego de la Sagrada Família

La basílica se construye con paneles prefabricados realizados a 82 kilómetros del Eixample que luego se ensamblan en Barcelona

Natàlia Farré

Así se construyen las piezas de la Sagrada Família en La Galera (Bages). / MARC VILA

Que la Sagrada Família está en construcción lo sabe el mundo entero. Ahí están los casi 4,7 millones de turistas que la visitaron el año pasado. Lo que ya sabe menos gente es que el proceso de edificación no se hace in situ, sino a 82 kilómetros del Eixample. En el núcleo de La Galera, en el término municipal de Gaià (Bages). Tal cual. Y tampoco es de lo más popular que la basílica se levanta a partir de estructuras prefabricadas elaboradas en este espacio y que luego se ensamblan en Barcelona como si de un Lego se tratara. Una técnica de trabajo utilizada en los rascacielos, que se  estrenó con el Empire State Building pero que en La Galera se ha sofisticado. Aquí se trabaja con piedra tesada, que viene a ser algo así como la creación de un único bloque de piedra a partir de diferentes bloques, cosa que es inhabitual, por no decir única. 

El estreno del gran espacio, equivalente a 11 campos de fútbol, se produjo en el 2008, ante la evidencia de que el templo dejaba poco terreno para trabajar y mover piezas casi monumentales (cada uno de los paneles del cimborrio dedicado a Jesús mide 5x5 metros) y la convicción de que era necesario acelerar la obra si se quería llegar al 2026 (centenario de la muerte de Gaudí) con la Sagrada Família acabada. En La Galera debutaron con los elementos principales de la sacristía de Sardenya con Provença. Y ahí se construyen ahora los paneles de los seis cimborrios (los cuatro dedicados a los evangelistas y los que tienen a la Virgen y a Jesús de protagonistas) que en la actualidad centran los trabajos del templo. Una vez fabricados los paneles, se trasladan a la basílica y se ensamblan en un santiamén. 

De esta manera,  subir tres metros (un nivel en el argot del templo) de las torres de los evangelistas supone invertir solo seis horas de trabajo en Barcelona (en La Galera han sido tres semanas previas). Los cimborrios de Juan, Marcos, Mateo y Lucas ya tienen el nivel 9 colocado, el de Lucas incluso el 10. Lo que significa que en apenas dos años han crecido 30 metros. A Gaudí y sus sucesores levantar los 8 campanarios de las fachadas de la Passió y Naixement les costó décadas. Y por el mismo sistema, la torre (o cimobrrio) de Jesús se ha elevado 20 metros en un año. Va por el nivel 3 y en octubre colocarán el 4. Los 12 monumentales paneles que forman la vuelta del nivel 4 llegarán en camión y escoltados por los mossos por su gran tamaño. Será un transporte especial y viajaran tumbados porque son demasiado altos para sortear puentes. 

Vista cenital de La Galera, en la zona donde se construye la torre más grande, la de Jesús. / MARC VILA 

Sin margen para el error

Para llegar a ser un panel, el proceso es tan sencillo como complicado e innovador. Los bloques de piedra que lo formarán llegan a La Galera ya a punto. Es decir, cortados con las frormas, medidas y texturas correctas. Beige inglés, arcosa de Blavozy, piedra de Vargas y granito –cuatro tipos de roca que juntas permiten emular la desaparecida piedra de Montjuïc con la se construyó el templo hasta agotarse– que entran con el sello de calidad que los valida. A partir de aquí, se juntan los necesarios hasta conseguir un bloque compacto y comprimido, una nueva piedra. Se consigue con tesados de acero inoxidable e inyecciones de resina epoxi, tan resistente como el granito. Con este proceso hecho se monta la estructura de cada nivel, como si estuvieran ya en la Sagrada Família. 

Doce paneles para formar la circunferencia del cimborio de Jesús, 14 para el de María y ocho para los evangelistas. Todo debe comprobarse para que encaje perfectamente. "No hay margen de error. Si nos desviamos medio milímetro en el diámetro, no funciona. En construcción, un centímetro no es nada, y aquí un milímetro lo es todo". Palabra de Josep Valielleas, responsable de La Galera. Comprobado que el Lego encaja perfectamente, se le pone el cristal y la madera a cada panel y se hace el proceso de impermeabilización. Punto final. A partir de ahí, camión hacia Barcelona y veloz montaje in situ.