05 jul 2020

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pleno municipal

Barcelona aprueba arrinconar al coche y pide que Nissan no cierre

El pleno celebra una reunión semipresencial con 13 de los 41 concejales del consistorio

El ayuntamiento trata de retomar el pulso marcado por el reto de la crisis del coronavirus

Toni Sust

Colau y Collboni durante el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, este viernes.

Colau y Collboni durante el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, este viernes. / MANU MITRU

Barcelona trata de recuperar la normalidad institucional en un contexto complejo, marcado por el golpe que suponen los efectos de la crisis sanitaria del coronavirus, esencialmente económicos. La ciudad intenta retomar el pulso, y, como el resto de administraciones, el consistorio intenta acertar en las recetas necesarias para afrontar un futuro incierto. Con el tiempo se podrá analizar si acertó o no con esas recetas.

No solo la economía se resiente de una crisis sin precedentes cercanos. También la vida ha cambiado en muchos aspectos: los concejales llevan meses sin poder acudir a las reuniones que el plenario celebra en la sala Carles Pi i Sunyer. Este viernes, por primera vez desde febrero, el pleno ha sido presencial. En realidad, semipresencial, por prudencia: 13 de los 41 concejales han acudido físicamente al pleno y el resto lo han seguido telemáticamente. Podrían haber sido 15, pero Ciudadanos ha renunciado, por prudencia, a enviar a dos representantes, como podía hacer según las normas que fijó el gobierno de Ada Colau. Entre los que han acudido, además de la propia Colau, figuraban Ernest Maragall (ERC), Jaume Collboni (PSC), Elsa Artadi (JxCat), Manuel Valls (Barcelona pel Canvi) y Josep Bou (PP).

Aunque la muerte no tiene vuelta atrás y la comparación no cabe en ese sentido, el pleno se ha iniciado con un doble luto. De entrada, el dedicado a las víctimas del covid-19. Los concejales han guardado un minuto de silencio. El segundo luto ha sido por el cierre de Nissan: por si las cosas no iban suficientemente mal, resulta duro para la capital catalana el golpe que supone que 3.000 puestos de trabajo estén amenazados por la guillotina, así como otros 20.000 indirectos.

Los grupos han aprobado por unanimidad una moción que rechaza el cierre, insta a Nissan a buscar el modo de mantener el empleo amenazado y muestra el apoyo del ayuntamiento a la plantilla.

Espacio para el peatón

El debate ha sido poco acalorado: a los representantes de todos los grupos se les veía con pocas ganas de echar mano de la esgrima política a la vista de lo sucedido. Ha habido alguna alusión a las declaraciones en las que la teniente de alcalde Janet Sanz pidió días atrás que no se reactivara el sector del automóvil (ella precisa que afirmó que lo que no debía reactivarse es la venta de coches contaminantes), y que se aprovechara el parón por el coronavirus para replantear las apuestas empresariales.

En sí mismo, no eran declaraciones que contradigan las tesis del gobierno de Colau, que desde su llegada ha buscado el modo de combatir la contaminación y ganar espacio para los peatones. Pese que se habían tomado algunas medidas en los años precedentes, ha sido la crisis del coronavirus la que le ha permitido avanzar decisivamente en este campo: el corte de laterales en la Diagonal y la Gran Vía, el recorte de carriles para el vehículo privado, el espacio ganado para peatones y carril bici. Pero era inevitable que la oposición vinculara las palabras de Sanz con el cierre de Nissan.

La propuesta de ERC

Y de hecho tampoco existe una contradicción rotunda entre reclamar que Nissan no cierre y proponer que el recorte del espacio del vehículo privado sea mayor. Son procesos que deberían convivir en un proceso largo que permitiera la adaptación a un nuevo régimen. Pero llama un tanto la atención que ambas cuestiones se den en el mismo pleno.

ERC ha consensuado con el gobierno una propuesta que defiende “ampliar todavía más el espacio disponible para el peatón y aprovechar este momento para introducir cambios reales en el modelo de convivencia y distribución del espacio público de esta ciudad en favor de la calidad de vida de sus habitantes”. La proposición aboga por ampliar un 25% el espacio de las aceras y revertir el reparto actual del espacio para que sea de un 40% para la calzada y un 60% para las aceras. “No es una propuesta contra el coche, es para la convivencia de todos”, ha afirmado la republicana Maria Buhigas.

Seguramente, sin el cierre de Nissan sobre la mesa, el debate hubiera sido más alegre, porque es innegable que para muchos ciudadanos una de las pocas cosas buenas que ha traído el coronavirus es haber ganado espacio para el peatón. La propuesta ha prosperado pese al voto contrario de Ciutadans, Barcelona pel Canvi y PP. Junts x Catalunya se ha abstenido.

500 millones

Los posconvergentes también han llegado a un acuerdo con el gobierno de Colau, y han logrado así que se aprobara su propuesta de elevar hasta 500 millones el endeudamiento del consistorio en el 2021 para dedicar esos recursos a la recuperación económica.  ERC y el PP han votado en contra y Ciutadans y Barcelona pel Canvi se han abstenido.

El pleno ha registrado una baja: el consistorio ha aceptado la renuncia de la concejala de Infancia, Marga Marí-Klose, por motivos de salud. La edila del PSC será sustituida por Joan Ramon Riera.