Ir a contenido

mejora para personas con movilidad reducida

Los escúters ya pueden entrar en el tranvía y buses interurbanos de Barcelona

Los usuarios de estas sillas motorizadas podían acceder al bus y al metro desde el 2017

El convenio entre administraciones y operadores amplía a 21 municipios el acceso de estos vehículos

Luis Benavides

Una usuario del Tram accede al tranvía de Barcelona con su ’scooter’, esta mañana

Una usuario del Tram accede al tranvía de Barcelona con su ’scooter’, esta mañana / JORDI COTRINA

María José cambió Barberà del Vallès por el Eixample de Barcelona. El motivo principal: las barreras. Maria José tiene problemas de movilidad y necesita un escúter para desplazarse. “Allí me sentía encerrada. Necesitaba que me llevaran en coche si quería salir fuera porque no podía coger el transporte público con mi vehículo”, recuerda la ahora vecina del barrio de la Sagrada Familia y usuaria habitual de metro y autobús, a los que puede acceder con su vehículo motorizado desde el 2017 gracias a una prueba piloto que desde hoy también incluye las líneas del tranvía y los autobuses metropolitanos.

Las posibilidades para Maria José y otras personas con movilidad reducida que necesitan desplazarse sobre estas sillas motorizadas han aumentado con la ampliación hasta los 21 municipios de la prueba piloto impulsada mediante un convenio de colaboración entre Ayuntamiento, Generalitat, Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) y Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) para la futura regulación del acceso seguro de ‘scooters’ a los principales transportes públicos en las mismas condiciones que los usuarios de sillas de ruedas motorizadas.

Desde esta mañana las personas que se desplazan en escúter tienen a su alcance 125 líneas más, las líneas del Trambaix y del Trambesòs.  “Aunque todavía quedan algunos puntos negros para las personas que como yo, Barcelona está mejorando mucho en los últimos años en este aspecto y en general podemos hacer vida normal”, asegura la usuaria, quien también explica los problemas que tuvo para salir de la parada de metro de Collblanc y Badal cuando se disponía a visitar el museo del Futbol Club Barcelona.

Así, la prueba piloto iniciada en Barcelona funciona desde hoy también en Badalona, Castelldefels, Cornellà de Llobregat, El Prat de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Gavà, L'Hospitalet de Llobregat, Molins de Rei, Montcada i Reixac, Montgat, Sant Adrià de Besòs, Sant Boi de Llobregat, Sant Climent de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Santa Coloma de Cervelló, Santa Coloma de Gramenet, Tiana y Viladecans.

Barcelona hoy es un poco “más sostenible, más accesible y más inclusiva”, ha celebrado la concejala de Infancia, Juventud y Gente Mayor del Ayuntamiento de Barcelona, Marga Marí-Klose. Las personas interesadas en participar en esta especie de prueba piloto, cuya continuidad está prevista hasta que se apruebe el nuevo Codigo de Accesibilidad, que incorporará con rango legal las condiciones de acceso a los transportes públicos con efectos generales, deben dirigirse a la oficina del Institut Municipal de Persones amb Discapacitat (IMPD) para obtener la acreditación, que consiste en una placa numerada para el vehículo y un carnet individual. En total, ya han recibido 153 solicitudes, en su gran mayoría provenientes de los distritos de Eixample, Sant Martí y Sants-Montjuïc,  ha detallado Marí-Klose. Con todo, las personas empadronadas en los otros municipios también pueden participar siempre que se cumplan los requisitos.

El objetivo de la medida es favorecer la accesibilidad y la autonomía de las personas con movilidad reducida en sus desplazamientos  de manera segura, tanto para estas personas como para el resto del pasaje. “El transporte público no estaba diseñado para vehículos (de movilidad personal) como los escúteres y con esta prueba piloto se trata de comprobar que están preparados y garantizar que pueden viajar con seguridad”, ha destacado el director general de la ATM, Pere Torres, durante la presentación a la prensa en la parada del Tram de la plaza de Francesc Macià. Por su parte, el secretario de Igualtat, Migracions i Ciutadania de la Generalitat, Oriol Amorós, ha subrayado en su turno que la medida “se alinea con la igualdad de oportunidades y de accesibilidad”.

Modelos homologados

Mercedes coge el autobús cada día, ida y vuelta, por motivos laborales. Vive cerca de la plaza de Universitat de Barcelona y trabaja en una mutua de la Vila Olímpica. Mercedes se mueve en escúter, pero no uno cualquiera sino un modelo homologado que le permite acceder a la red de metro y autobuses de TMB desde el pasado 2017. A partir de hoy, Mercedes también puede subirse  al tranvía y buses de la red metropolitana. “Mi enfermedad es degenerativa. Empecé con muletas y más adelante ya me compré un ‘scooter’, que tuve que cambiar por otro porque el primero no estaba homologado”, recuerda Mercedes, a la que negaron el acceso a algún autobús porque no cumplía con los requisitos. “Decían que el otro era inestable”, añade la usuaria, que lleva una identificación en el frontal.

La ampliación también afecta al número de modelos, pasando de 9 a 19 los vehículos autorizados (de las marcas Adas, Invacare, Libercar, Sunrise, Travelscoot, Apex, CTM, Obea, Teyder, Total-Care y Vermerien). Solo estos modelos, de tres y cuatro ruedas, cumplen por sus dimensiones, peso y estabilidad pueden acceder al transporte público de la capital catalana.

Los escúters facilitan la vida de las personas con movilidad reducida y a partir de ahora no serán un freno para moverse por buena parte del territorio metropolitano en transporte público. Con todo, estos vehículos todavía no están incluidos en el catálogo Prestació d’Atenció Social a les Persones amb Discapacitat (PUA), cuyo objeto tiene por objeto contribuir a los gastos ocasionados por la adquisición de productos y actuaciones destinadas a mejorar la autonomía personal de las personas con alguna discapacidad física, psíquica o sensorial como las muletas, las grúas de transferencia o las camas articuladas. Estas ayudas pueden alcanzar el 80% del importe total, según fuentes del Departament de Treball, Afers Socials i Famílies.