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MONITOR DE LA CE

Barcelona, novena capital cultural europea

Un indice de la Comisión Europea sitúa a la capital catalana entre las 10 urbes de más un millón de habitantes en creatividad y cultura

En la clasificación que analiza la actividad per cápita de 168 ciudades de todas las magnitudes, que destaca las de tamaño medio, cae al puesto 38

Ernest Alós

Imagen del proyecto Big Data Sagrada Família, del centro tecnológico Eurecat.

Imagen del proyecto Big Data Sagrada Família, del centro tecnológico Eurecat.

El nuevo comisionado de Cultura de Barcelona, Joan Subirats, ha planteado en sus primeras comparecencias y apariciones hasta qué punto puede competir Barcelona en el campo del patrimonio artístico con capitales como Londes, París o Madrid. Y ha apuntado que debe hacerlo, con posibilidades de éxito, en su propio terreno: la formación, la creatividad, la investigación y el conocimiento. Y efectivamente, según un índice establecido por la Comisión Europea para intentar evaluar objetivamente el grado de actividad cultural y creativa de las ciudades europeas, en el que contabilizan 29 indicadores que van del número de museos o conciertos al de trabajadores en nuevas tecnologías o el número de licenciados en humanidades, Barcelona aparecería como la novena gran capital cultural europea, jugando en la misma liga que Berlín (aunque lejos de la capital que descolla en todos los parámetros, París) y cuatro posiciones por encima de Madrid.

Los activos

De Barcelona, el monitor destaca que es "la capital de la cultura catalana", que es la única ciudad del mundo con nueve monumentos patrominio de la humanidad según la Unesco, "una ciudad plural y abierta con dos lenguas oficiales" y es "reconocida por diseñar estrategias y medidas concebidas para apoyar un modelo de ciudad creativa (el programa de factorías de creación) y la emprendeduría creativa" y por "fomentar el uso del espacio público como espacio cultural", como en la Mercè o el Festival Llum Barcelona.

Además de citar sus museos, el perfil de Barcelona destaca que "alberga cada año más de 170 festivales culturales, que se centran en todos los campos –música, artes escénicas, literatura y cine- y movilizan a más de dos millones de participantes", algunos de los cuales de "dimensión internacional" como el Sónar o el Primavera Sound. Finalmente, se destaca desde su premio europeo a la innovación como ‘iCapital’ a la potencia de su "red de bibliotecas, festivales literarios e industria editorial".

De Madrid, en cambio, se destaca su riqueza en museos de arte, el monasterio del Escorial, su actividad en el campo de la música clásica, el "enfoque transdisciplinar" del centro cultural El Matadero y una "vibrante vida cultural autoorganizada".

El ránking

El ‘Cultural and Creative Cities Monitor’, elaborado por el Joint Research Center de la Comisión Europea, acaba otorgando un coeficiente a cada ciudad, que se se establece a partir de criterios per cápita. Es decir, una pequeña ciudad de 50.000 habitantes con una intensa vida universitaria, con algunas grandes empresas de nuevas tecnologías y con un par de museos de rango internacional puede obtener una puntuación más alta que una gran capital con un volumen de creación y actividad que en términos absolutos es abrumaduramente superior: así que los propios autores recomiendan comparar entre sí a ciudades de la misma medida, al tiempo que fijarse en los buenos resultados que obtienen ciudades pequeñas y medianas con una vibrante actividad cultural poco visible internacionalmente.

En la primera clasificación, la de las grandes capitales con más de un millón de habitantes, las que acumulan suficiente masa crítica como para considerarse capitales culturales aunque no todas lo sean políticamente, París obtiene una puntuación de 63,2, muy por encima de la segunda clasificada, Múnich (41,7), de la tercera, Praga (38,4), y de la cuarta, Milán (38,4). Les siguen Bruselas (36), Viena (35), Londres (34,7, con una posición relativamente baja a causa de sus ocho millones de habitantes), Berlín (34,6), Barcelona (33,2) y Budapest (30,1). Madrid no entraría en este ‘top 10’ cultural, ocupando el lugar número 13. En los lugares más destacados figuran, pues, tres ciudades que no son capital de Estado: Múnich, Milán y Barcelona.

El panorama es relativamente distinto si se considera en una misma clasificación a las ciudades de más de 500.000 habitantes: entrarían en lugares destacados Amsterdam (en tercer lugar), Lisboa (cuarta), Estocolmo (quinta) y Dublín (sexta), mientras Barcelona quedaría relegada a la posición número 19 y Madrid, a la 27. Aún cambia más la posición si se comparan entre sí realidades distintas, desde pequeñas ciudades con una vida cultural pequeña pero intensa y grandes capitales. En este caso descollarían como joyas de la creatividad europea la austriaca Linz, las holandesas Eindhoven y s’Hertogenbosch, la belga Lovaina, la alemana Heidelberg, la sueca Lund y las irlandesas Cork y Galway.  Las puntuaciones de Barcelona y Madrid las situarían en las posiciones 38 y 62, respectivamente.  

La metodología 

El índice general se descompone en otros tres: vitalidad cultural, a partir de datos tan diversos como los visitantes a museos, cines y espectáculos, las encuestas de satisfacción por las instalaciones culturales o las valoraciones de Trip Advisor, economía creativa, basada en datos como el número de patentes o los trabajadores en sectores como los medios y las nuevas tecnologías, y ambiente propicio, a partir de estadísticas educativas, presencia en ránkings universitarios, integración de población extranjera, conexiones internacionales de transporte o calidad de su gobierno local. Donde destaca Barcelona dentro de las ciudades de más de un millón de habitantes es en vitalidad cultural (quinta de las ciudades de más de un millón de habitantes), ambiente (cuarta), y en las subcategorías de equipamientos culturales (tercera) y educación y capital humano (segunda).

El índice, presentado el año pasado  aunque con una difusión relativa en su momento y del que la Comisión Europea sigue haciendo acciones de presentación, evalúa a 168 ciudades europeas, del millar de urbes de más de 50.000 habitantes de las que la Comisión cuenta con estadísticas suficientes. Para acotar el universo, se han elegido aquellas que han sido capital europea de la cultura, o candidatas finalistas, que disponen de al menos dos festivales internacionales o que forman parte de la red de ciudades creativas de la Unesco.  

El ránking de la Comisión Europea no solo es una clasificación: relaciona el progreso de las ciudades en todos los indicadores analizados con el bienestar económico, para consolidar la conclusión de que hay una correlación clara entre actividad cultural en un sentido amplio y crecimiento económico. Así, el informe destaca que cada punto ganado en el índice de ciudades creativas y culturales entre el 2009 y el 2014 se traduce en un incremento de 750 euros en el PIB per cápita de estas ciudades.

El pulso entre Madrid y Barcelona

Un ránking más cuantitativo que cualitativo difícilmente puede dar una respuesta clara a un debate tan envenenadamente politizado como el de la comparación de la vitalidad cultural de Barcelona y Madrid. En cualquier caso, el monitor de la comisión europea pone en la balanza tanto los haberes más aparentes, como los grandes museos, y las exposiciones que estos atraen, en los que destaca Madrid, como otros aspectos en los que Barcelona sale más bien parada. El resultado, para simplificar, un 33 a 28 a favor de Barcelona. ¿Pero cómo se afina este resultado? En el indicador de vitalidad cultural, Barcelona sale con ventaja (33, 2 a 21,9) gracias a la mejor puntuación de su número de equipamientos y actividades culturales (37 a 22,6) y participación y atracción de públicos (29,4 a 21,2). También aventaja Barcelona a Madrid en el apartado de ambiente propicio para la creatividad y la cultura (42,4 a 39,7), aventajando a Madrid en capital humano y formación (48,7 a 39,7) pero quedando algo por detrás en "apertura, tolerancia y confianza", un índice compuesto del número de trabajadores inmigrantes, su integración y los resultados de encuestas (36,5 frente al 38,1 de Madrid), accesibilidad (transporte: 35,6 frente a un 37,1) y calidad de la gobernanza (58,4 a 69,2). En el tercer gran apartado, economía creativa, Madrid sale con ventaja (29,8 frente al 28,6 de Barcelona). Sin embargo, Madrid solo aventaja a la capital catalana en un subapartado, el de trabajadores en áreas de creación y conocimiento (48,8 a 42,8), y Barcelona pasa por delante en innovación y patentes (16,6 a 11,6) y nuevos empleos en campos creativos (20,5 a 19,9). Dos índices en los que, sin embargo, las ciudades españolas quedan muy por detrás de las grandes urbes del norte de Europa. En el ránking del 2017 entraron 16 ciudades españolas, dos de ellas catalanas (Barcelona y Lleida), no porque de entrada tuviesen mejores resultados que las excluidas sino porque reunían los requisitos establecidos para limitar el anàlisis a un numero manejable. Con todo, el solo hecho de entrar entre las valoradas supone, según los autores, un reconocimiento a ciudades como la capital del Segrià. Tras Barcelona y Madrid siguen Granada, en parte por su ambiente universario pero también por la afluencia a La Alhambra, y las siguen Santiago de Compostela, Valencia, San Sebastián, Salamanca y Bilbao, por este orden.

Temas: Patrimonio

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