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FESTIVAL DE ARQUITECTURA

El Mercat de Sant Antoni renace

La visita al fin de obras de su larga remodelación se convierte en la gran atracción de 48 H Open House

Cristina Savall / Barcelona

Interior del Mercat de Sant Antoni.

Interior del Mercat de Sant Antoni. / FERRAN NADEU

Las obras de remodelación del Mercat de Sant Antoni son complicadas, largas y caras (cerca de 70 millones de euros) pero ya empiezan a ver la luz del final del túnel. Se iniciaron en el año 2009 y no terminarán hasta abril del 2018, cuando se inaugure. Los arquitectos Pere Joan RavetllatCarme Ribas y Olga Schmid han optado por una renovación integral de la plaza, de la que solo se conserva la preciosa estructura de hierro, las fachadas y los emblemáticos tejados de cerámica. Tanto tiempo cercado al público ha propiciado que este sábado se generaran largas colas de personas impacientes por presenciar la metamorfosis con motivo de la única jornada de puertas abiertas convocada por el festival de arquitectura 48 H Open House.

Más de una hora de espera para entrar, al igual que en la Modelo, la cárcel que cerró el pasado 8 de junio tras 113 años enrejando la cara más oscura de la ciudad. La diferencia es que la prisión programa visitas concertadas desde julio y el mercado descubre su restaurado esqueleto de hierro, los pasillos, los montacargas, los 132 pilares, las dos escaleras mecánicas, las plantas subterráneas y la muralla medieval por vez primera a los ciudadanos. Estos dos equipamientos se encuentran en la Esquerra del Eixample, que se ha convertido en el barrio estrella de esta octava edición del festival. 

Los que logran entrar al mercado pueden observar la recuperación de los patios interiores como plazas públicas, creadoras de nuevos espacios de encuentro, las nuevas paradas y párkings en dos plantas subterráneas. Eso sí, es imprescindible llevar calzado adecuado: duro y cerrado. O sea que ni sandalias ni tacones.

El museo arqueológico

Uno de los focos que mayor interés suscita en los visitantes son los cerca de 30 metros de la Vía Augusta del siglo I recuperados y el baluarte del siglo XVII que han sido musealizados para dar a conocer este patrimonio arqueológicoNil Pallarés, estudiante de Arquitectura, guía con entusiasmo la visita. "Cuando hicieron obras en el suelo de una parada toparon con las piedras de la muralla, por lo que ahora se ve se ha tenido que restaurar en esa zona dañada", cuenta el estudiante, que también informa de que esta restauración es el inicio de un ambicioso proyecto para mejorar la urbanización del barrio. "Está proyectada una supermanzana por lo que se cambiará el pavimento y se pacificará el tráfico", avanza a los vecinos.

Genís Rubio, físico de profesión, explica tras la visita que lo que más le ha sorprendido son las enormes dimensiones de la obra. "No me imaginaba el gran volumen geométrico de lo que se ha vaciado para construir las tres plantas subterráneas que acogerán la descarga de camiones, los párquings y los almacenes", cuenta. Sobre el espacio destinado al mercado, del que han desaparecido las lonas verdes, destaca que ha ganado "en sensación de altura y en luminosidad". 

El mercado de Sant Antoni fue construido en 1882 por Antoni Rovira i Trias, el ganador del concurso municipal de 1859 convocado por el Ayuntamiento de Barcelona para urbanizar el Eixample y que finalmente se desarrolló siguiendo el plan de Ildefons Cerdà. Fue la primera plaza que se proyectó fuera de las murallas. En forma de cruz griega y coronado por una gran cúpula octogonal ocupa toda la manzana.

Sin cerrojos

El festival de arquitectura entusiasma por que durante dos días muchas casas no tienen cerrojos. La oferta es tan extensa y variada que los visitantes parecen niños ante las bandejas de dulces de una pastelería. Quieren degustarlo todo pero no alcanzan. Los que han trazado recorridos un año, vuelven al siguiente buscando nuevas experiencias. Durante la espera, unos y otros se recomiendan casas, equipamientos, palacios, parques y fábricas para explorar.

A causa de la manifestación convocada para la tarde del sábado por la libertad de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart algunos itinerarios del Eixample tuvieron que avanzar los horarios e, incluso, hubo lugares, como el Palau Casades, que acoge al Il·lustre Col·legi d'Advocats de Barcelona, que decidieron cerrar las puertas. 

"Hay espacios que siempre atraen, como el Arc del Triomf, la Biblioteca Arús, la Casa Sayrach, el Recinte Modernista de Sant Pau, entre muchos otros", señala Elisenda Bonet, directora de este festival que reivindica la arquitectura como un acontecimiento cultural a través de una fiesta ciudadana. Aún así, los adictos a 48 H Open House buscan las novedades y este año la elección es especialmente difícil, desde la instalación de los orangutanes del zoo a la parroquia de Crist Redemptor que construyó el estudio de Oriol Bohigas o las cocinas del restaurante Disfrutar.

El Dúplex Tibbaut, obra del estudio Raúl Sánchez Architects en Ciutat Vella, uno de los más solicitados por los estudiantes de Arquitectura, solo permitió el acceso durante el sábado, pero suscitó interés por su manera nada convencional de repartir el espacio. Otro descubrimiento de esta edición es Ca la Dona, un edifico medieval del siglo XIII adosado al acueducto romano, que en el siglo XV acogió las Escoles Majors, la primera Universidad laica, que dependía del Consell de Cent. Sandra Bestraten, la arquitecta que ha liderado la rehabilitación, que se inició en el 2009 y que tuvo que superar muchas trabas políticas por parte del Gobierno municipal de Xavier Trias.