03 dic 2020

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reCUPERación arquitectónica de una obra emblemática

El tesoro de Sant Pau

El recinto de Domènech i Montaner programa visitas gratuitas del 25 de febrero al 16 de marzo

El conjunto modernista más importante de Europa acoge centros de las Naciones Unidas y de la OMS

CRISTINA SAVALL / Barcelona

Visita al Recinto Modernista de Sant Pau, que ha sido restaurado y próximamente se abrirá al público. / MÒNICA TUDELA

Tras cuatro años de obras de restauración, el precioso conjunto arquitectónico del antiguo Hospital de la Santa Creu i Sant Pau iniciará del 25 de febrero al 16 de marzo, de once de la mañana a seis de la tarde, 20 jornadas de puertas abiertas para que los barceloneses puedan acceder sin pagar entrada a la obra magna de Lluís Domènech i Montaner, que ocupa una superficie de 13 hectáreas correspondientes a nueve manzanas del Eixample.

La inauguración oficial del recinto modernista más importante de Europa, patrimonio mundial de la Unesco desde 1997, se celebrará el lunes día 24, 84 años después de que el rey Alfonso XIII acudiera a la apertura de un centro sanitario único en el mundo el 16 de enero de 1930. Ese día hacía siete años de la muerte del arquitecto que en 1902 inició esta construcción titánica, que tuvo que terminar su hijo Pere Domènech debido a su fallecimiento, en 1923.

INVESTIGACIÓN / El recinto vallado es hoy un activo campus destinado al conocimiento, a la innovación, a la educación y a la investigación, que acoge a siete organismos institucionales: el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Globalización, Cultura y Mobilidad (UNU-GCM), Casa Àsia, el Instituto Forestal Europeo (EFI), la oficina del Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes de ONU-Habitat, la Global University Network for Innovation, el Global Water Operator's Partnerships Alliance y la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedicada al análisis comparado de la mejoría del rendimiento de sistemas sanitarios públicos. Además, cuenta con un centro de reuniones dentro del  pabellón  de L'Administració, la antigua recepción del hospital, con auditorios de espectaculares techos de cerámica vidriada que albergarán actos científicos y culturales, conferencias, recitales y festivales.

«No somos un museo, pero el patrimonio arquitectónico y artístico de Sant Pau es importantísimo y la institución hospitalaria cuenta con más de 600 años de historia. Por eso lo abrimos al público y la actividad de las instituciones confluirá con las visitas de manera organizada», señala Mercè Beltran, coordinadora del Programa Cultural i Comunicació del Recinte Modernista.

Los 12 pabellones con grandes ventanales, mosaicos, capiteles y ménsulas de piedra se concibieron de forma aislada y se destinaron a distintas especialidades médicas dentro de una ciudad ajardinada con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los enfermos. En estos momentos quedan cuatro pabellones por restaurar, aún pendientes de unos ingresos que a partir de marzo aumentarán gracias a los usos turísticos.

La ubicación de Sant Pau es especialmente estratégica, ya que a su puerta llega la avenida de Gaudí, la arteria que une la gran obra de Domènech i Montaner con la Sagrada Família, la edificación más significativa de Antoni Gaudí, su alumno más aventajado, tanto que durante años ha ensombrecido al maestro.

En este conjunto moderno, funcional y bellísimo se conjugaron una serie de circunstancias extraordinarias: una donación económica faraónica por parte del banquero Pau Gil, el auge del modernismo catalán y la entrega de un arquitecto visionario al crear un hospital dividido en pabellones conectados entre sí por pasillos subterráneos.

El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es una de las instituciones más arraigadas de Barcelona. Se fundó en 1401 en un edificio gótico dentro de las murallas de la ciudad después de las plagas de hambre y peste que se produjeron a finales del siglo XIV. De allí se trasladó en 1930 al recinto modernista donde, desde el 2009, el arquitecto Frederic Crespo ha coordinado la restauración. «Los grandes problemas han sido que la financiación nunca ha sido clara, hemos avanzado a medida que hemos tenido medios, y los daños que la humedad ha hecho en los pabellones», resume Crespo.