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PATRIMONIO HISTÓRICO

La Casa Vicens de Gaudí hace un estriptís

La primera mansión privada del arquitecto ultima su reforma para abrir como museo antes de fin de año

Cristina Savall / Barcelona

La fachada de la Casa Vicens luce ya sin lona ni andamios en la calle de de las Carolinas, en el distrito de Gràcia.

La fachada de la Casa Vicens luce ya sin lona ni andamios en la calle de de las Carolinas, en el distrito de Gràcia. / ALBERT BERTRAN

La fachada de la Casa Vicens ya luce desde esta semana en todo su esplendor, sin la gigantesca lona que ha tapado los andamios durante dos años, desde el inicio de la reforma para convertir este palacete de estilo historicista mudéjar con formas de inspiración india y japonesa en un espacio museístico. La primera mansión edificada por Antoni Gaudí, en 1883, tiene prevista su apertura al público este otoño en la calle de las Carolines, en Gràcia, donde se construyó entre campos de cultivo antes de que Barcelona se anexionara a la villa.

Gràcia, junto con el Eixample, es uno de los distritos de la ciudad con más enclaves modernistas, donde de Gaudí también destaca el parque Güell, que al igual que la Casa Vicens es patrimonio de la Unesco. Otras viviendas de finales del siglo XIX y principios del XX son la Torre Sant Jordi, la Casa Gustà, la Casa Elisa Bremon d’Espinala, la Casa Fuster y la Casa Comas de Argemir. 

A los cuatro vientos

Joan Abellà, director de la nueva casa-museo y exgerente del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba), tiene la intención de trasladar al público que el preludio de Gaudí está en la Casa Vicens. "Todo esto debe hacerse en un inmueble que sufrió una transformación muy importante, porque se concibió a tres vientos y en 1925 se amplió y se rehizo a cuatro vientos. Lo que era una casa unifamiliar, con una escalera que te llevaba a las habitaciones, de repente se convirtió en tres apartamentos. Por otra parte, el reto es que sea accesible al 100%", ha declarado. La mansión fue adquirida en el 2014 por la entidad bancaria andorrana MoraBanc.

Este mismo año, durante la presentación del proyecto museístico, Abella avanzó que el acceso se limitará a "500 visitantes diarios" para evitar aglomeraciones en la estrecha acera de la calle de las Carolines, que el distrito de Gràcia está estudiando que sea semipeatonal. Ello entraría dentro de la reforma urbanística prevista para la reducción del tráfico en la cercana avenida del Príncep d’Astúries.

La técnica trepa

La restauración de las baldosas de la fachada ha desechado las piezas de cerámica que presentaban un alto grado de deterioro con el objetivo de sustituirlas, reproduciéndolas con la misma técnica de trepa con que fueron hechas. Por lo que ahora no todas serán originales.

"Esta técnica consiste en preparar una plantilla de un material impermeable, como una hoja de plástico, recortando el dibujo de la imagen. Se coloca la plantilla sobre el esmalte y se aplica el color con la ayuda de un pincel o esponja, consiguiendo dejar pasar el color simplemente por la parte recortada para copiar la imagen sobre el esmalte crudo", explica en la web de la Casa Vicens Manel Diestre, ceramista y maestro artesano, fundador del taller de cerámica Sot, especializado en la restauración del patrimonio arquitectónico.

Espacio expositivo

En cuanto a la distribución museística, en la planta baja, se ubicará la zona de acogida de visitantes; mientras que en la primera y la segunda, se están adaptando los antiguos salones para albergar las salas de exposición permanente centradas en la historia y características de la Casa Vicens y también las de exposiciones temporales y las de actividades relacionadas con el museo.

En el sótano, tanto del edificio original como de la ampliación, que ha sido transformado a lo largo del tiempo, se ubicarán la librería y la tienda. En el extremo final del jardín, un café.

Con su apertura al público, por vez primera se podrán visitar todas las obras de Gaudí catalogadas por la Unesco. La Casa Vicens fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2005, al mismo tiempo que la Casa Batlló, la cripta de la Colònia Güell y la fachada de la Nativitat y el hipogeo de la Sagrada Família. Años antes, en 1984, ya habían sido reconocidas la Pedrera, el palacio Güell y el parque Güell. La visita a todas estas obras gaudinianas es de pago. Como lo será la Casa Vicens. 

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