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BARCELONEANDO

Echar 'tableta' sin gimnasio

Aquí hacen piruetas con soltura de gimnasta. Es el circuito para hacer ejercicio al aire libre de la Barceloneta. Se ha convertido en sede de la calistenia, el deporte callejero de moda

Ana Sánchez

Deportistas callejeros practican calistenia en el circuito para ejercitarse con vistas al mar del Espigón del Gas, en la Barceloneta. / VIDEOLAB

Aquí los hombres se quitan la camiseta con la misma querencia que Miguel Ángel Silvestre en una película. Hay tanta concentración de ‘tabletas’ sudorosas con mar de fondo como en ‘Los vigilantes de la playa’. Las sillas de piedra de enfrente están todas ocupadas. El espectáculo daría para un par de bolsas de pipas. 20, 25 chicos entrenan al aire libre con el mismo ahínco que Rocky cuando le ponen la cantinela de ‘Eye of the tiger’. “Aquí agarras más fuerza que en el gimnasio”, prometen todos, como si fueras a mutar en segundos a lo Increíble Hulk. Asientes en cuanto los ves subir a las barras con soltura de gimnasta. Pim, pam, y te hacen el pino en el aire o una bandera humana. “¿Que dicen que es qué? “Calistenia”, responden de carrerilla. 

ÁLVARO MONGE

Si se teclea en Google, aparecerán dos millones y medio de entradas, con su Wikipedia y su ristra de ‘celebrities’ adictas. “Ponte fuerte sin pisar el gym”, insisten los ‘posts’’. “El nuevo deporte que pasa de las pesas”, lo definen. Desde este año tiene hasta federación española. Es decir, que mientras los mortales con barriga cervecera aún no saben qué es, en internet ha pasado a la categoría de “obsesión”. 

ENTRENAR CON TU PROPIO PESO

¿Qué es la calistenia? “Entrenar con tu propio peso”, resume Moha. Preguntes a quien preguntes, le señalará a él y a sus dos amigos: “Esos tres son los que viven aquí”. Vienen todos los días. De 17 a 20 h. Moha, 19 años, es de Marruecos; Daniel, 18, de Bolivia, y Jonny, 21, de Ecuador. Esto es una ONU en miniatura, sí. “Viene gente de todos los países”. 

Es mejor que un gimnasio,  dicen. Hay sol, compañerismo, es gratis. "¿Quieres piscina? –preguntan-. Ahí tienes”, señalan el mar a unos metros 

Es mejor que un gimnasio, aseguran. “¿Quieres piscina? –pregunta Daniel-. Ahí tienes”, señala el mar. “¡Y es gratis!”. “Conoces a más gente”, apunta Moha. “Y hay mucho compañerismo”. Asiente al lado Rubén (19 años, La Seu d’Urgell). “Hay una competencia amistosa que te incita a mejorar”. De hecho, han pasado ya al formato grupo de WhatsApp. Hay varios. En el suyo, dice Moha, habrá 100 acólitos. Quedan cada último domingo de mes para “echar pachangas”.

ÁLVARO MONGE

Esto son “las barras”, así las llaman ellos. Es uno de los 14 circuitos de gimnasia al aire libre repartidos por Barcelona. Centros neurálgicos de ‘street workout’ (así se llama a los entrenamientos callejeros). Este está en el Espigón del Gas, en la Barceloneta. Media de edad: veintipico. Te encuentras chavales de 12 y hombres de 40 y tantos, dicen. Hoy sube la media Walter: 56 años, un brasileño que vive en Atlanta. “Mucha paz”, dice mirando alrededor.

LOS "TRUCOS"

Hablan de “trucos” como si fuera una convención de magos. Hay trucos dinámicos (giros, piruetas) y estáticos. "Como este", dice Jonny. Se cuelga de una barra, sus pies suben unos peldaños invisibles hasta que se queda paralelo al suelo, como si estuviera tumbado en el aire. “Se llama ‘front lever’”, dice. “El ‘back lever’ es más fácil”. Se pone en horizontal, pero boca abajo. Más fácil no parece. ¿Cuál es el ejercicio básico? “El ‘muscle up’”. Se eleva hasta que el pecho queda por encima de la barra, como los gimnastas antes de hacer una pirueta. “La gente suele tardar dos meses en sacarlo”. “El principal problema son los callos”, Jonny y Moha enseñan las palmas llenas. Y eso que traen magnesio con el que rebozarse las manos. 

Además de calistenia, en este parque se ven saltos mortales y piruetas de ‘cheerleader’

“Es increíble”, dice Sami entre abdominal y abdominal. Es turista: alemán, 30 años. “La gente es muy profesional”, dice sorprendido. “Yo tengo barriga cervecera”, confiesa sin esconderla Antonio (26 años, Nápoles). “Hay que hacer las dos cosas -se da golpecitos en la panza-, no solo entrenar”. Él hace acrobacias. Aparte de calistenia, en este circuito se practican saltos mortales y piruetas de ‘cheerleader’. Algunas también entrenan aquí.

“No vienen muchas chicas”, menea la cabeza Carlota (17 años). Ella lleva viniendo un año. Es decir, que ya hace sus pinitos. Literalmente: hace el pino sobre las barras. Hoy ha traído a Paula (16 años). “Yo vengo de postureo”, se ríe.

ÁLVARO MONGE

“Es una mezcla de nacionalidades, personalidades y disciplinas”, resume Roberto (venezolano, 30 años). Empieza a sonar música. Acaba de llegar alguien con unos altavoces. Jonny se sube a una barra y empieza a bailar en el aire. “Esa es otra disciplina – dice Roberto-: ‘workout style’”.

Una ventaja añadida: aquí se liga más que en Tinder. Nadie asiente, pero se encogen de hombros con sonrisita. Paula calcula los ligues que le han salido a su amiga. “Yo diría que 10 -se ríe-. ¿El camino hacia aquí también cuenta?”.

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