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Así será el mercado de Sant Antoni

Aunará comercio, arqueología, cuatro plazas públicas y la pacificación de las calles de Tamarit y Borrell

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Avanzan las obras de remodelación en el mercado de Sant Antoni. / ELISENDA PONS

Tras más de ocho años de obras, 70 millones de euros, 40.000 metros cuadrados edificados, cuatro plantas subterráneas excavadas y 1.500 técnicos y operarios contratados, el mayor mercado municipal de Barcelona resurgirá a finales del 2017 convertido en el alma comercial del barrio de Sant Antoni, pero también en un icono barcelonés y previsiblemente más que magnético. Y es que aglutinará también una zona de museo para lucir el yacimiento romano hallado durante las obras, espacios de uso cívico y la pacificación de calles del entorno. Un caramelo que ya ha desatado la fiebre inversora y está llamado a poner el barrio aún más de moda, con los riesgos que ello comporta.

Las entrañas del mercado del Sant Antoni se han abierto hoy a la prensa para empezar a imaginar –porque ahora toca vestir la estructura- cómo será ese gigante de 1882 transformado en el mercado más moderno de la ciudad pero con su esqueleto y fisonomía recuperadas. El ayuntamiento había previsto que la apertura sería a principios de otoño, pero la voluntad de estrenar a la vez el edificio y el entorno reurbanizado (algo retrasado) demorarán el final de las obras y el acondicionamiento de los puestos de venta -que se hará en paralelo durante los últimos tres meses- hasta noviembre, calculan.

Esa fecha se prevé complicada por la campaña navideña y podría suponer, si así lo deciden los comerciantes, no realizar la compleja mudanza final hasta principios del 2018. Una circunstancia que ha contrariado a la asociación Sant Antoni Comerç, ilusionada con acabar el 2017o con el nuevo mercado activo.

La urbanización del entorno alargará las obras hasta noviembre del 2017, y el traslado será entonces o tras la Navidad

En cualquier caso, en su recta final de obras, el equipamiento empieza su más lucida mutación, desde que el proyecto del Taller d’Arquitectes Ravetllat-Ribas se impusiese en concurso público: rematar la restauración en planta baja y las fachadas, crear el armazón de los puestos de venta, adecuar el espacio museístico, disponer las dos plantas de aparcamiento (-2 y -4) con 400 plazas y culminar la planta -3 destinada a la logística.

Atrás queda la épica obra de excavación de cuatro plantas y el hallazgo arqueológico de la antigua Via Augusta (con tramos completos de pavimento, que los hacen únicos, según la arquitecta Carme Ribas) que demoró las obras y engordó el presupuesto hasta los casi 70 millones de euros. Ahora los trabajos marchan a toda máquina.

MÁS MODERNO Y EFICIENTE

Mercats de Barcelona ha aprendido mucho tras 27 remodelaciones y asegura estar afinando y creando el mercado más eficiente realizado hasta la fecha. Hasta el llamado "corazón del mercado”, su planta logística (carga y descarga y tratamiento de residuos), cuenta con los mayores almacenes, pasillos e infraestructuras. Por no hablar de soluciones energéticas como la geotermia de sus pantallas de cimentación para cubrir buena parte de sus necesidades de forma sostenible.    

Los trabajos habrán supuesto más de ocho años de obras, 70 millones de euros, 1.500 contratos y 40.000 metros cuadrados edificados

Para Jaume Collboni, segundo teniente de alcalde de Empresa, Cultura e Innovación, tanto por su envergadura, como por su tecnología, planificación de movilidad, función económica, cultural y cívica, el nuevo mercado está llamado a ser una “obra de ciudad” y no de barrio. Con demasiada modestia, se prevén al menos 100.000 visitantes semanales (sin contar los del mercado dominical), los mismos que los del mercado de los Encants de Glòries. Pero nadie duda que la afluencia será mucho mayor, aunque el ayuntamiento ha garantizado la continuidad de su fórmula comercial en lugar de virar hacia la tematización gastronómica o de degustación, tan en boga en otras ciudades.

Una de las claves de la evolución del mercado ha sido la caída del muro perimetral, que le ha permitido recuperar su estructura de cruz, creando cuatro grandes plazas y espacios cívicos, cuya urbanización está pendiente de adjudicar. Pero para integrarlo más en el barrio será clave la pacificación de las calles de Tamarit Borrell, de plataforma única, unidas a las placitas que se generarán en el aspa del mercado (ver gráfico). Combinarán espacios verdes, de encuentro intergeneracional y ocio.

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