24 sep 2020

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Turistas por un tubo

El extraordinario aumento de viajeros este verano pone a prueba la convivencia y las infraestructuras de Barcelona y la costa catalana

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Aluvión de turistas en la pasarela del Maremagnum, en Barcelona.

Aluvión de turistas en la pasarela del Maremagnum, en Barcelona. / RICARD CUGAT

Sea en chanclas y bermudas, en patinete o con chófer privado; llenando las tiendas de suvenires o cargados de bolsas de boutiques de lujo; abarrotando las literas de albergues o copando las mejores suites... En todas las versiones, presupuestos y nacionalidades, lo indudable es que hay más turistas que nunca. Al auge turístico de Barcelona en los últimos años se suma ahora una coyuntura internacional convulsa en el Mediterráneo (Francia, Turquía, el norte de África...) que empujará a muchos viajeros de última hora a la costa española e italiana, con la capital catalana -que batirá récords- como uno de los destinos estrella. ¿Podrá la ciudad digerir una dosis más alta de viajeros sin conflictos de convivencia? ¿Y la costa catalana?

El año empezó ya con incrementos del 12% en los cuatro primeros meses, que luego se suavizaron en mayo, cuando el acumulado bajó al 6%, cifra que se espera que se mantenga durante el año, aunque algunas fuentes sospechan que puedan ser superiores. La ocupación hotelera se sitúa ahora en el 87%, como el pasado verano, pero el presidente del Gremi d'Hotels, Jordi Clos, cree que las reservas de última hora se puede llegar al 90%, con momentos de llenos y el viajero abonando 4 euros más por habitación. Los pisos turísticos rondarán el 85% de media. El repunte llega en un momento en que el fenómeno turístico está a debate y el ayuntamiento ensaya fórmulas de descompresión. 

El auge de viajeros fruto de los confictos en Francia, Turquía y el norte de África abarrota la costa mediterránea española 

Turismo de Barcelona cree que el incremento de este verano será "singular" por factores "externos" y que Barcelona no se ha resentido en julio, por lo que confían en que agosto -se prevé una afluencia similar- no presente problemas, al coincidir con un mayor éxodo vacacional de barceloneses. Los responsables municipales, de momento, afirman que no se han encendido alarmas porque las medidas emprendidas se encaminan a prevenir problemas de convivencia e incivismo. Según Agustí Colom, concejal de Turismo, ese incremento punta en invierno lleva a pensar en una deseable desestacionalización. Además, dice, la ciudad ha hecho los deberes estos meses.

Para muestra: peatonalizando un tramo de la calle de Marina o al bajar terrazas del entorno de la Sagrada Família para oxigenar aceras; destinando 20 visualizadores dedicados a detectar pisos turísticos sin licencia o aumentando hasta 20 el equipo central de inspectores (cubriendo las bajas acumuladas), aunque esa es solo una parte de su vasta tarea; tratando ahora de frenar la venta ilegal en la calle; impulsando un restrictivo plan de desarrollo de la oferta de alojamiento ; ganando agentes cívicos y fomentando tímidamente rutas turísticas fuera de los iconos colapsados.

¿SUFICIENTES MEDIDAS?

Iniciativas eficaces, pero que podrían quedarse cortas ante la avalancha estival. Colom cree que la solución no puede ser inmediata porque otras ciudades llevan años tratando de conciliar turismo y ciudad, y cita a Amsterdam, con 28 inspectores a la caza de camas ilegales. Pero confía en que Barcelona esté en el buen camino después de que se ha "empezado a hablar de turismo no en términos de promoción y volumen sino de calidad y sostenibilidad". El gobierno municipal no pierde de vista el 12% del PIB que genera el sector, aunque este saca pecho y alerta de un supuesto déficit de infraestructuras turísticas.

La patronal Apartur cree que hay muchos picos de llenos y que son necesarios más pisos con licencia para evitar que florezca la oferta ilegal. Clos cree que el plan especial especial urbanístico de alojamientos turísticos PEUAT que se aprobará en breve no amenaza la capacidad de absorción de demanda por el momento pero sí se dejará sentir en pocos años por demasiado restrictiva. Y la patronal catalana de agencias de viaje ACAVe reitera la falta de otras infraestructuras como aparcamientos de autocares para prestar servicios de calidad. Y es que buena parte de los al menos 27millones de turistas totales anuales son excursionistas de un día que llegan a la ciudad sobre todo por carretera y tren.

Al otro lado de la película los vecinos de los barrios más saturados (Barceloneta, Gòtic, Sagrada Família...) temen un verano duro si la gestión del espacio público no mejora. La directora general del centro de formación internacional turística CETT y Medalla del Turisme 2014 de la Generalitat, Maria Abellanet, opina que Barcelona puede encajar el alza de este verano pero la apuesta de futuro debe ir hacia la calidad. Y defiende que en gestión hay muchas teclas por tocar, desde mejorar la ordenación de la movilidad y la vigilancia del espacio, hasta organizar mejorar la implicación sectorial en el debate.  

La costa de Girona y Tarragona no teme morir de éxito

A pesar de que todavía es pronto para tener datos concluyentes, los patronatos de turismo de Girona y Tarragona admiten que se está produciendo un importante repunte de la afluencia de visitantes con respecto al 2015 y que no temen “morir de éxito” porque el sector está preparado. “No creo que el incremento de turistas pueda suponer un problema, tenemos infraestructuras y el potencial necesario para acoger a los turistas y que no supongan un problema”, ha manifestado este jueves Martí Carnicer, presidente del patronato de turismo de la Diputación de Tarragona.

“Ojalá tuviéramos una avalancha de turismo, pero no es el caso”, puntualiza Ramon Ramos,  director del patronato Costa Brava Girona. Prevé un incremento para todo este 2016 de entre el 5 y el 8% respecto al 2016. “Aunque los previsiones de la Generalitat son del 10%, nosotros nos ya nos conformamos con menos”, confiesa Ramos. En Tarragona, los datos de ocupación en la primera quincena de julio confirman el incremento. Los hoteleros de la asociación Salou, Cambrils y La Pineda registraron un 83,6% de ocupación, cinco puntos más que el 78,7% registrado en el mismo periodo del 2015. RAFA MORALES