29 oct 2020

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LA ACTUALIDAD AZULGRANA

El enigma Dembélé

El extremo francés volvió a ser titular casi un año después y lo hizo precisamente en el estadio en el que empezó su calvario de lesiones, ocho en cuatro temporadas

Roger Pascual

Dembélé en el Coliseum Alfonso Pérez, donde sufrió su primera lesión como azulgrana.

Dembélé en el Coliseum Alfonso Pérez, donde sufrió su primera lesión como azulgrana. / EFE / Rodrigo Jiménez

«La gente no tiene ni idea de cómo te sientes sino que juega a adivinarlo a partir de como actúas», escribe Miqui Otero en su glorioso 'Simón'. Eso intentamos inferir muchas veces de las caras de algunos jugadores. Pero, por mucho que tratemos de regirnos por lo que dicen sus gestos y palabras, es difícil que los mortales seamos capaces de saber qué pasa por sus cabezas. Y menos aún por la de Dembélé. 

Ni Alan Turing, que supo descifrar Enigma (la máquina que creaba los códigos cifrados de los nazis), podría desentrañar al gran misterio del vestuario azulgrana. Un tío al que le preguntan si es zurdo o diestro y dice no lo sé. En el que habían perdido la confianza casi todos los culés ya no solo por su fragilidad física sino también por su imprevisibilidad en el campo. Capaz de hacer una jugada de Balón de Oro y después encadenar tres errores desesperantes.

Dembélé volvió a ser titular casi un año después. Y lo hizo precisamente en el mismo sitio donde su suerte empezó a truncarse en el Barça. En el Coliseum Alfonso Pérez donde sufrió, el 16 de septiembre del 2017, la primera de una larguísima lista de lesiones. Hasta ocho ha tenido en estos tres años como barcelonista.

El club, harto de sus lesiones y despistes, puso al extremo francés en la rampa de salida en el último verano. Aunque no le dieran ni la mitad de los 105 millones (más 40 en variables) que había pagado por él para llenar el hueco de Neymar. Pero finalmente no hubo manera de facturarle a Manchester. Y en el primer encuentro tras el cierre del mercado Ronald Koeman le puso de titular. El técnico holandés, que le puso deberes en el parón de selecciones (haciéndole ir a entrenar pese a que no había entrenamientos obligatorios), le dio la banda de Ansu Fati, aunque no aportó casi nada en la primera mitad.  

«El precio es eso que otros ponen a lo que te quieren vender y el valor es lo que tú das a lo que necesitas conseguir», escribe Otero en 'Simón'. Pedri ha costado cinco millones (100 millones menos que Dembélé) pero parece darle mucho más valor a la oportunidad de jugar en el Barça. La otra gran novedad en el once exprimió mucho más la oportunidad, siendo el mejor jugador en la primera mitad. Si el Getafe se rebautizó este sábado como Fe FC, a la perla canaria le sobra fe y jeta. Y talento, que tiene a raudales.

Dembélé salió más espabilado tras el descanso, con tres arrancadas de esas que hacen querer recuperar la fe en él, aunque sin terminar lo que empezaba. Al final, tras el 1-0 del Getafe, se fue al banquillo junto a Pedri a la hora de juego. El tiempo dirá si ha conseguido resignificar el escenario de su calvario y podrá reiniciar todo y convertir la meta en salida.