01 dic 2020

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FRUSTRANTE CIERRE DEL MERCADO

El Barça no ficha a Eric Garcia ni a Memphis Depay

El club azulgrana no logra cerrar ninguna venta para poder darle a Koeman los únicos refuerzos que había pedido: el central y el 'nueve'

Rafinha se va gratis al Paris SG y la directiva cierra la cesión de Todibo al Benfica por 2 millones y la de Miranda al Betis

Joan Domènech

Memphis Depay expresa su frustración en un partido del Lyon.

Memphis Depay expresa su frustración en un partido del Lyon. / Jean-Paul Pelissier REUTERS

Acabar tarde la temporada anterior, sustituir al entrenador, despedir a jugadores veteranos, carecer de liquidez, tener muy alta la  masa salarial y sufrir más que otros clubs la crisis de la pandemia han llevado al Barça a arrastrarse por el mercado hasta última hora, contando euro a euro, para perfilar la plantilla. Acuciado por todas esas urgencias, y presionado por las altas expectivas derivadas de su grandeza, el club no podía cerrar ninguno de los dos fichajes que pedía Ronald Koeman: el central y el delantero centro. Los fichajes se redujeron a ascender al primer equipo a Riqui Puig y Ronald Araujo y cubrirán las bajas de Rafinha y Jean-Clair Todibo.

Las novedades, al final, son los ascensos al primer equipo de Riqui Puig y Araujo, que dejarán de jugar con el filial

Ya se sabía quiénes eran esos refuerzos. Con nombres y apellidos. La búsqueda había terminado hace días. No había alternativas posibles ni tiempo para arañar alguna rebaja. El central era Eric Garcia y el delantero Memphis Depay. Con los dos había un acuerdo. Con el Olympique de Lyon, en el caso del delantero holandés, también.

El Manchester City no se apiadó y seguía anclado en los 20 millones que pedía por el defensa, que acaba contrato en el 2021. No se conformó con los 16 de la última oferta azilgrana. El fair play financiero obligaba al Barça a cerrar algún traspaso. El conocido antes de entrar dejen salir.

Rafinha en su último entrenamiento con el Barça, este lunes. / AFC BARCELONA

Regalo al PSG

No hubo ninguno. Y el que hubo no merece ni llamarse venta. Fue de un valor impropio para el Barça. Hasta cierto punto hiriente. Vendió -es un decir- a Rafinha al Paris SG: perdón, lo regaló. El club que despreció a Bartomeu cuando quiso negociar por Veratti en el 2017, el que tasó a Ángel Di Maria a un precio prohibitivo, el que se llevó a Neymar sin dar la cara por negociar.

A pesar de las afrentas, el Barça se sentó con el PSG y liberó a Rafinha, por quien pedía 16 millones de euros y a quien le quedaba un año de contrato, sin cobrar nada. El club azulgrana informó del acuerdo, pasada la medianoche, pero sin dar cifras, aunque solo pudo arañar 3 millones en variables y el 35% de una futura venta del centrocampista, de 27 años de edad.

Relamiéndose con Memphis

Esa era una de las salidas para que pudieran venir Memphis y Eric. Koeman lo daba por hecho. Eran sus únicas peticiones, justificadas por entender que eran dos posiciones "débiles", sin recambios. Y se frotaba las manos. 

"Memphis es un jugador que aguanta el balón, gana sus duelos y ofrece rendimiento. Ya había trabajado con él y por eso creo que puede tener éxito en el Barcelona", explicaba Koeman horas antes a la cadena holandesa NOS para argumentar la elección por su expupilo sin ser un nueve de los tradicionales.

Eric Garcia, con Luis Enrique y Fati en la selección española. / PABLO GARCÍA

Todibo, más ventajoso

De Eric Garcia, Koeman tenía menos conocimientos por no haberle tratado. Se fiaba, sin embargo, del cuerpo técnico para haberle elegido como recambio para los centrales: Piqué, Lenglet y Araujo. Umtiti sería el cuarto, pero el club no tiene confianza en su recuperación ni quiere pagarle su inasumible ficha. Jean-Clair Todibo, el quinto, era desde el regreso de su cesión al Schalke, un futbolista con el que obtener ese dinero tan necesario en un club que admitió 97 millones en pérdidas. Por delante de Umtiti y Todibo se ha colocado Araujo.

Todibo era el más cotizado de los jugadores ofertados. Presuntamente. También era de dominio público con qué futbolistas propios comerciaba el Barça, lo que le colocaba en una posición muy débil. De especularse con una venta al Fulham por 18 millones, se pasó a una cesión al Benfica de dos temporadas por 2 millones y una opción de compra de 20 millones. Una operación más ventajosa.

Riqui Puig, en un entrenamiento.  / FC BARCELONA

Dembélé se queda

Ousmane Dembélé permaneció en el escaparate todo el día. El Manchester United le había tanteado sin suerte. El Barça le empujaba a Old Trafford. También sin suerte. Necesitaba su plaza y su ficha para dárselas a Depay. Pero Dembélé se siente cómodo en Barcelona. Aunque no haya jugado ni un minuto. Aunque Koeman le haya dicho que, de momento, está por detrás de Ansu Fati -y detrás de Pedri y Trincao, que han jugado antes- y, tal vez, sea el último de la fila. No se negoció el traspaso. No se avino siquiera a una cesión con una ampliación de contrato añadida.

El Barça sí pudo concretar operaciones menores como la venta de Rafinha y la cesión de Todibo. Anoche se gestionaba el envío de Juan Miranda al Betis. Tras una cesión al Schalke 04 (fue por dos temporadas, pero solo cumplió una), el lateral zurdo andaluz encadena otro préstamo para tener minutos en la élite y poder demostrar su valía. Fichado del club verdiblanco en categoría cadete, el jugador, a los 20 años, vuelve a la que fue su casa.

De casa no se ha movido Riqui Puig, a pesar de que Koeman le aconsejó que se buscara un equipo en el que jugar más. El centrocampista de Matadepera prefirió apurar sus opciones y, con el paso de los días, ha recibido una alegría: tener dorsal con el primer equipo. Tener minutos ya es otro asunto.