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EL ANÁLISIS

Las claves tácticas del Betis-Barça: El discreto encanto de Rakitic

El croata abrió el camino del triunfo con un gran gol y luego asistió a Luis Suárez

Marcos López

Rakitic celebra después de marcar en el Villamarín

Rakitic celebra después de marcar en el Villamarín / Miguel Morenatti (AP)

1.- Y Sergi Roberto volvió a su casa

Cuando el Barça sufría en el inicio del partido, él sonreía. Estaba feliz Sergi Roberto, disfrutando del retorno a su casa. A pesar de la presión que ejercía el Betis, galopaba feliz por la pradera andaluza siendo el jugador más determinante. No aparecía los delanteros. De momento, al menos en los primeros 45 minutos, no había rastro de Messi ni tampoco de Suárez. Era, tal vez, una estrategia, porque lo mejor del equipo de Valverde estaba por llegar en la segunda mitad. Hasta ese momento, fue Sergi Roberto quien sostuvo con su potencia al Barça. Con su potencia y, sobre todo, con su conducción para ir eliminando rivales.

Volvió a su casa Sergi Roberto, incrustado como interior derecho. Aunque no era esa, sin embargo, su única función. A veces, se disfrazaba de extremo diestro, en ocasiones ayudaba como falso lateral a Semedo, el dueño del carril defensivo y, luego, tenía la suficiente energía para asomarse al área andaluza. Estaba gozando de su retorno al 4-4-2, pero sin Paulinho en este caso de titular. Sergi Roberto corrió de área a área. 
 

2.- Presión y robo como prólogo al gol

No es ninguna casualiad. Ni mucho menos. Está mucho más trabajado de lo que se puede creer porque el Barça de Valverde ha hecho del robo un pasaporte hacia el gol. Así fue, por ejemplo, en el primer gol de Messi. Así fue, por ejemplo, en el quinto que sellaba la goleada gracias a Luis Suárez. Poco a poco, y como ya sucedió en el Bernabéu, el líder ha transformado su presión en una de las señas de identidad. No perdona ni el más mínimo error. Presiona primero el Barça. Roba después. Y, finalmente, el pase, casi siempre vertiginoso, desplomó al Betis.

Estaba el Barça algo despistado cuando en el minuto 20 Valverde buscó el diálogo con Rakitic. A partir de ahí, el equipo fue otro. Ese diálogo entre el croata y el técnico alteró el paisaje táctico del encuentro de tal manera que la segunda mitad azulgrana escenificó el poderío del líder.

3.- Messi pasa, asiste, marca, tiraniza...

Se tomó su momento Messi. No tuvo prisa. Entendió que el partido, especialmente en la primera mitad, le invitaba a mirar con calma el paisaje táctico. Apenas se desgastó. Sabía Leo que llegaría su instante, convencido como está de que Valverde le ha construido un ecosistema ideal para exprimir su calidad. Cuando las piernas del Betis se quebraban, incapaces de soportar el desgaste físico, emergió el Messi de siempre. Un tipo que no solo firma dos goles sino que, además, cómplice de su vecino Luis Suárez quiso regalarle un tanto para completar una segunda mitad de ensueño. Fue tal el impacto futbolístico de Messi que hasta el Benito Villamarín lo aplaudió.
El primer gol de Messi, el que nació tras un error del Betis forzado por la presión azulgrana, vino gracias a la asistencia de Busquets. Pero ahí estaba Leo, agazapado detrás de la confiada defensa del Betis, quien no lo supo detectar en ese momento decisivo. Pasó, asistió, marcó un par de goles más y, sobre todo, tiranizó el partido. Como diría Mascherano, Messi fue el dueño del juego. Una noche más.