La final de la Liga Endesa

El Barça sufre un revolcón del Madrid en el estreno de la final

Hanga lideró al equipo de Chus Mateo, que arrolló en el rebote y dejó sin respuestas al equipo azulgrana (75-88)

El madridista Tavares tapona un lanzamiento de Davies

El madridista Tavares tapona un lanzamiento de Davies / ACB Photo

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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Siete veces se había jugado el clásico del baloncesto esta temporada. En ninguna de ellas se apreció tanta superioridad de uno u otro como en el estreno de la final de la Liga Endesa. Solo hubo un equipo sobre el parquet, el Madrid, que dominó todos los aspectos del juego, empujados por el exazulgrana Hanga, autor de 16 puntos y logró silenciar por momentos el Palau, lo que no es tarea fácil. El Barça fue un grupo sin alma, empequeñecido, una sombra de sí mismo, que solo pudo competir en el último cuarto, cuando estaba contra las cuerdas (75-88). Así perdió la ventaja de cancha en la final a las primeras de cambio.

"Nos ha faltado energía, tenemos que intentar recuperarla y jugar nuestro baloncesto", se lamentó Jasikevicius. "Hemos jugado un buen partido, los chicos han hecho un esfuerzo defensivo enorme", valoró Chus Mateo.

Lo que se vio ya desde el salto inicial en el primer cuarto fue dos equipos de dinámica opuesta. El Madrid, crecido en confianza, seguro de sus fuerzas, con el ritmo y la intensidad que necesita por un título. En el otro extremo, el Barça, un equipo sin fe, que ya no cree en sus fuerzas, y que parece haber perdido incluso la magia en el banquillo de su entrenador, Sarunas Jasikevicius, para dar con alguna solución. Sobre el abismo, con más de 20 puntos en contra, fue cuando el equipo azulgrana intentó remontar a la desesperada, pero solo le alcanzó para reducir el daño final.

Solo con un pívot

Es bien cierto que el Barça se presentó al primer partido de la final limitado por la baja de dos de sus hombres altos, Sanli y Oriola, y con un solo pívot para hacer frente a la potencia interior de Tavares y Poirier. Pero no le hizo falta la superioridad de sus grandes al Madrid de entrada, aunque su superioridad en el rebote al final fue arrolladora (16 rebotes ofensivos blancos). El equipo de Chus Mateo fue un vendaval ofensivo en el primer cuarto, en el que ya marcó claras diferencias, mientras el cuadro barcelonista, desbordado en defensa, estuvo lejos del equipo solvente que se intuyó durante muchos meses, pero también en ataque, donde no encontró soluciones.

El Madrid selló de salida su zona, forzó pérdidas y malos tiros en el cuadro catalán, estuvo letal en el triple (4 de 5) y desde un parcial inicial de 2-11, con el que pulverizó en un santiamén el 5-0 con el que arrancó el Barça, solo hizo que aumentar sus ventajas hasta concluir el cuarto con un abultado 17-30.

Síntomas de descomposición

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Desde ese escenario tan favorable, el cuadro madridista solo hizo que agigantarse y crecer en confianza para levantar un muro gigantesco en el descanso (31-49). Desde un pozo tan profundo, todo se complicó para el equipo de Jasikevicius, que desde el título de la Copa, en febrero, ha ido dando señales intermitentes de irregularidad y descomposición, cada vez más evidentes. Ya no es solo una cuestión de que el talento azulgrana se haya difuminado, y de la desaparición de un buen puñado de jugadores. Es que en la energía puesta sobre la pista hubo un abismo entre azulgranas y madridistas.

No mejoró demasiado el Barça en la vuelta de los vestuarios y las caras de los jugadores en el banquillo hacían muy explícito que el equipo de Jasikevicius no sabía como encontrar salida a una situación tan cuesta arriba. Solo al verse con la condena encima (23 puntos por debajo, 51-74), el equipo azulgrana dio un paso adelante para rebajar el castigo. Fueron Jokubaitis y Laprovittola los que creyeron, tiraron del equipo y adecentaron la imagen en el último periodo, en una carga ya desesperada. Gracias a ellos, la diferencia llegó a situarse en la decena de puntos, aunque el esfuerzo no evitó una dolorosa derrota que deja al Madrid en clara ventaja anímica y con solo un lamento: la posible lesión de Randolph.

FC Barcelona, 75- Real Madrid, 88

FC Barcelona: Calathes (6), Higgins (4), Hayes (2), Mirotic (13), Smits (8) –cinco inicial- Kuric (12), Davies (7), Martínez (-), Laprovittola (15), Abrines (-), Jokubaitis (8)


8 de 22 triples (Laprovittola, Smits, Kuric, 2), 28 rebotes, 11 ofensivos (Mirotic, 6), 14 asistencias (Calathes, 4)


Real Madrid: Hanga (16), Causeur (12), Deck (18), Yabusele (11), Tavares (7) –cinco inicial- Núñez (3), Randolph (-), Rudy (4), Abalde (2), Poirier (7), Taylor (5)


8 de 19 triples (Causeur, Hanga, 2), 36 rebotes, 16 ofensivos (Yabusele, 9), 14 asistencias (Hanga, 6)


Parciales: 17-30; 14-19; 20-25; 24-14