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LAURA TREMOSA 3 LA PIONERA

«Las mujeres de mi época veían la carrera muy larga»

Fue la primera mujer catalana -«española no, porque hubo una chica antes que yo en Bilbao», aclara- que obtuvo el título de ingeniera industrial. «Me gradué en 1960 y durante toda la carrera fui la única alumna en toda la escuela», explica. Laura Tremosa, que ha dedicado buena parte de su vida profesional a la edición de publicaciones técnicas, se hizo ingeniera por pura vocación. «Mis padres -admite- hubieran preferido que me inclinara por la farmacia, que entonces era una carrera más de chicas».

«Era una titulación muy larga, porque antes de los seis años de estudios en la facultad, se tenían que superar dos cursos preparatorios», cuenta Tremosa, y eso, «en la perspectiva de la mayoría de las mujeres de la época se veía como demasiado tiempo».

Pero Laura, que luego fue capaz de compaginar su actividad laboral con la crianza de cuatro hijos, no se desanimó. Lo peor, afirma ahora, fueron las dificultades con que chocó para encontrar el primer trabajo. «Mandaba mi currículo a fábricas y los directores de personal me citaban para entrevistarme, llamándome Lauro y no Laura... ¡Pensaban que era un hombre!», recuerda.

Ese primer empleo lo consiguió finalmente en una oficina técnica, en la que trabajaba codo con codo con delineantes y otros ingenieros. Todos ellos hombres. «Era una empresa pequeña -cuenta-, de modo que cuando faltaba la secretaria, acababa siendo yo quien respondía el teléfono».

«Hoy, aunque falta todavía un buen trecho para lograr la igualdad, las chicas ingenieras tienen ya un reconocimiento y su salida de la universidad es más fácil», comenta la pionera.

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