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distritos. Sant Martí

'Autocaravaning' urbano

El inmenso solar que albergó a Coca-Cola en la rambla de Guipúscoa acoge el primer aparcamiento de autocaravanas de la ciudad

Los usuarios disponen de duchas, wifi y vigilancia privada

ÓSCAR HERNÁNDEZ
BARCELONA

Un inmensa explanada de más de 30.000 metros cuadrados (como tres manzanas del Eixample) se ha transformado en el primer aparcamiento para autocaravanas de la ciudad dotado de servicios como vigilancia, duchas, lavandería, comedor y wifi. La iniciativa empresarial, desarrollada en el solar que ocupó la embotelladora de Coca-Cola Cobega en la rambla de Guipúscoa, 163-185, cubre un vacío que había en este sector turístico.

El aparcamiento, que abrió a finales del año pasado, ofrece, además de las 90 plazas para autocaravanas, otras 160 para camiones y autocares. Y además de servicios propios de una área de descanso de la  autopista, ofrece una ubicación estratégica: al lado de la parada de metro de La Pau (líneas 4 y 2) y de paradas de bus. Y a un paso de la entrada de Barcelona por la Ronda Litoral.

La idea del único aparcamiento urbano para autocaravanas y camiones de Barcelona dotado con servicios (hay otro en la zona del Fòrum, en Sant Adrià de Besós) surgió de la empresa Cobega, propietaria del inmenso solar. En un principio iban a construir viviendas pero la crisis inmobiliaria lo frustró. Luego el solar fue ocupado ilegalmente por familias nómadas y también utilizado por drogadictos. Hasta que el pasado invierno la explanada se  transformó en Citystop, el curioso aparcamiento para camiones de gran tonelaje, autocares y autocaravanas.

Los camioneros son de momento los principales usuarios. «Mi empresa, Netisa Aquanet, deja el camión aquí por las noches. Cuando me llaman porque sale un trabajo de

desatasco de tuberías, vengo en metro a recogerlo. Si dejas un vehículo como este en la calle, te roban cosas. Aquí siempre está vigilado», explica Frank Alexis Niño, camionero de 37 años, usuario diario de la instalación. «Además hay zona wifi, lavabos y todo está muy limpio», añade.

A pocos metros, en un extremo del aparcamiento, varias familias ponen a punto sus autocaravanas en plazas dotadas de agua y electricidad, y con área de vertido de aguas grises y negras. «Vamos de Portugal a Italia y hemos parado aquí para pasar dos días en Barcelona. Podemos dormir tranquilos en el vehículo sin tener que estacionar en un cámping a las afueras», explica Luis Miguel Martins, policía municipal portugués mientras se dispone a visitar  Barcelona con su mujer e hijos.

«El 80% de los clientes de rotación de autocaravanas que tenemos son italianos. Este es nuestro primer verano y ya nos empiezan a conocer en el resto de Europa. Para tener los servicios y la vigilancia que tiene aquí un campista deben salir de la ciudad e irse a un cámping. Además, en muchos sitios de la ciudad está prohibido aparcar una autocaravana», explica Jordi de Simón, encargado de Citystop.

Jaume Huertas, uno de los impulsores de la Unió Caravanista de Catalunya, que tiene 4.000 socios, se declara encantado con el nuevo aparcamiento. «Tiene mejores servicios que los del Fòrum. Además, una instalación así mejora la marca Barcelona cara al turismo europeo. Cada año 300.000 caravanas entran por la frontera».

El nuevo aparcamiento está planteado como negocio. Los precios por noche oscilan entre los 30 euros de la autocaravana y los 50 euros de un autocar «En un cámping se paga además por cliente y aquí no», apunta De Simón para justificar el precio. «Y la seguridad es muy cara. Aquí nunca nos han robado», afirma orgulloso.

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