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la hoja de ruta del govern

DUI a la vista

El soberanismo se halla en un pasillo en el que solo puede avanzar hacia la independencia

El Estado se muestra impermeable a cualquier vía negociada y redobla su presión

Xabier Barrena / Fidel Masreal / Barcelona

APOYOS Puigdemont, Junqueras y Turull reciben los saludos de funcionarios, ayer en el Palau de la Generalitat.

APOYOS Puigdemont, Junqueras y Turull reciben los saludos de funcionarios, ayer en el Palau de la Generalitat. / JUAN MANUEL PRATS / FERRAN SENDRA

El balance del 1-O ha resultado agridulce para ambos gobiernos. El del Estado, porque ha conseguido desbaratar el referéndum como tal, pero no ha impedido otra gran movilización y, además, sufre su propia ‘pena de telediario’, eso sí, a nivel internacional, con esa sucesión de imágenes de la brutalidad con la que se emplearon las fuerzas y cuerpos de seguridad. El de la Generalitat, porque ha percibido, por fin, la potencia del enemigo y no ha conseguido un resultado que sea homologable para la comunidad internacional (los observadores dixit), pero en cambio se han granjeado las simpatías de la opinión pública mundial. Recibir palos con ambos brazos en alto cuando se intenta votar es algo visualmente imbatible.

El 1-O ha desmentido, también, uno de los mantras del secesionismo: que la visión de la Guardia Civil llevándose, a la fuerza, las urnas provocaría la inmediata intervención de la comunidad internacional. Craso error. La diplomacia se mueve por muchos parámetros entre los que, frecuentemente, no se cuenta aquello que se presupone ético. Baste escuchar el debate de este miércoles en el Parlament europeo, en el que las tres principales familias políticas (conservadores, socialistas y liberales)  dieron su pleno apoyo a Mariano Rajoy y al Rey.

Ante este panorama, el independentismo solo tiene una salida, que es seguir adelante. Por varias razones. Porque aparece en su programa electoral del 27-S; porque lo manda la ley del referéndum que ellos mismo aprobaron hace menos de un mes y, sobre todo, porque la inacción internacional demanda una escalada. Y ese escalón se llama declaración de independencia.

PLENO ATRIBULADO

El día elegido es el 9 de octubre, para más inri, el día de la Comunitat Valenciana. Se prevé un pleno del Parlament atribulado, a lo 6-7 de septiembre, porque, lógicamente, la valoración de los resultados de un referéndum que se sale de la norma constitucional y la declaración de independencia respecto a esa Carta Magna ha sido considerado ilegal por los letrados del Parlament que analizan las disposiciones con la lupa de la Constitución de 1978.

¿Y qué se votará? Quedan todavía muchos días, tantos como cuatro, y hay demasiadas visiones, especialmente en el PDECat, como para poder aventurar. Se prevé algo contundente, pero al mismo tiempo flexible por si se produce una mediación que, ahora mismo, el Estado ni desea ni espera, como dejó claro Felipe VI. En la línea de lo que Carles Viver Pi-Sunyer dejó escrito en el 2014 en su primer informe en el Consell Assessor per a la Transició Nacional: “La DUI no debería ser nunca una reacción apresurada y tendría que contemplar un posible escenario de ratificación posterior por parte de los ciudadanos de Catalunya”.

El nuevo marco mental en el que juega el secesionismo es el de la mediación, porque sabe que, de nuevo, el Estado no va aceptarlo. Puigdemont dirigió un mensaje institucional de respuesta al que trabó Felipe VI el día anterior.  A la misma hora, las nueve de la noche. Casi la hora de la Champions. Una forma de dibujar un duelo entre jefes de Estado. Y el tono fue el nunca oído en 40 años. Puigdemont le soltó al Rey un "Así, no" que seguro que escuece en la Zarzuela

Que el Estado no quiera mediación, y a su hilo, las potencias europeas, como Alemania, señalen que no piensan meter baza, no significa que no haya ofertas para mediar. Por ejemplo la de Podemos, que sugiere a cada ejecutivo que elija a sus ‘padrinos’ y se pongan a negociar. El Govern, por su parte, ha mantenido contactos con el Arzobispado de Barcelona y la Abadia de Montserrat.

Hasta el lendakari Iñigo Urkullu, que muestra ante el ‘procés’ la misma incomodidad que mostraba Artur Mas cuando el PNV apostaba por el ‘plan Ibarretxe’, se ha ofrecido al presidente de la Comisión Europa, Jean-Claude Juncker, para mediar.

Pérdidas del Ibex 35

Y es que la idea de que hay que mediar entre dos gobiernos que se hallan tan enfrentados empieza a tomar cuerpo. Varios sectores demandan a gritos una solución negociada porque hay una variable que no controla el Ejecutivo de Mariano Rajoy y es la económica. El Ibex 35  perdió ayer casi un 3% y la prima de riesgo, ‘desaparecida’ para el gran público desde el 2012, vuelve asomarse a los medios y eso significa que está subiendo.

Luego está el sector bancario. Los grandes bancos catalanesCaixaBank y el Banc Sabadell. Ambas entidades han dejado claro que ante la “inquietante” (Josep Oliu dixit) situación política su objetivo será proteger siempre los intereses de sus clientes. Una frase tan ambigua como obvia por cuanto los bancos no tienen una solución óptima al asunto, sino la del mal menor. O pierden España o pierden Catalunya.

Eso sí, pasos para el deshielo, ninguno. No solo la sombra de la suspensión de la autonomía sigue más que presente, sino que el Estado mantiene la presión. La Audiencia Nacional ha llamado a declarar como imputado, no solo a Jordi Cuixart (Òmnium) y Jordi Sànchez (ANC), como se esperaba, sino también al ‘major’ de los Mossos Josep Lluís Trapero, el último héroe de los independentistas. Los tres deberán responder de un delito de sedición por el asedio a la Conselleria d'Economia, cuando fue intervenida por la Guardia Civil.

Y finalmente, si se quiere como anécdota (de momento). El Ejército entra en acción. Por ahora, solo en tareas logísticas y para preparar un campamento para las unidades policiales. Defensa aparece en la ecuación y para mostrar que la presencia policial se prolongará en el tiempo.

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