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Gente corriente

Karen González: «Soy hija de padres sordos, pero hablé muy pronto»

Núria Navarro

Los seguidores de Josep Cuní la ven cada mañana. Aparece en la ventanita derecha de la pantalla durante las conexiones con el 3/24, interpretando las noticias en lengua de signos, a la par que Jordi Eroles lo hace para los oyentes. Gracias a Karen González (Barcelona, 1976) los sordos saben qué pasa en el mundo.

-¡Usted oye perfectamente!

-Sí, pero soy hija de padres sordos. Mi padre, de origen salmantino pero criado en Barcelona, fue a jugar un partido de fútbol a San Sebastián y allí conoció a mi madre. Se enamoraron, se casaron y nací yo.

-¿Son sordos de nacimiento?

-Mi madre se quedó sorda a causa de una meningitis cuando tenía un año y medio, pero habla fantástico. Mi padre, que quizá nunca ha oído, se comunica bastante bien.

-¿Cómo sabían si lloraba de noche?

-Un detector de sonidos les alertaba. Hay una serie de adaptaciones que se pueden hacer en el hogar.

-El aprendizaje del habla es otro cantar...

-Nos comunicábamos oralmente, con soporte de algunos signos. Al parecer empecé a hablar muy pronto. Mi madre me hablaba mucho; demasiado, en opinión del pediatra. No sufrí ningún retraso educativo.

-Los niños suelen encajar mal las diferencias.

-La diferencia era difícil de aceptar para los otros niños, no para mí. Al principio sufría porque había niños que me decían: «Tus padres son tontos porque no oyen». Ahora miro hacia atrás y veo que eso le pasaba a cualquier niño cuyos padres tuvieran unos kilos de más o llevaran gafas de cristal gordo. Yo tuve la suerte de que mis padres no me utilizaron de niña como intérprete para hacerse entender en el médico o en cualquier otra gestión. Respetaron mi nivel madurativo.

-A cambio, usted se puso a aprender la lengua de signos.

-Profundicé en ella tarde. Después de estudiar Trabajo Social, tuve la oportunidad de participar en un curso de lengua de signos de 600 horas, luego hice otro de intérprete en la asociación de intérpretes de lengua de signos ACILS y un posgrado en la Pompeu. La lengua de signos me abrió todas las puertas.

-¿Qué tipo de puertas?

-Me gano la vida como intérprete y como profesora de Interpretación de la Lengua de Signos en el IES Consell de Cent. También me ha permitido comunicar mejor las emociones. Principalmente con mi padre, porque durante la adolescencia hubo algún conflicto. Él me decía: «¡Tienes que aprender la lengua de signos!», y yo le replicaba: «¡Aprende tú a hablar mejor!» Algo de lo que actualmente me avergüenzo...

-Todos hemos sido adolescentes.

-En plena discusión, él bajaba la cabeza y dejaba de leer mis labios... Si hubiera sabido mucho antes la lengua de signos se habrían evitado muchas de las discusiones.

-¿Rebeldilla usted?

-Lo normal. Recuerdo que alguien me dijo una vez que yo de joven me avergonzaba de mis padres por ser sordos y eso me hizo daño. Si alguna vez me avergoncé de ellos fue por ser mis padres. Por ejemplo, allá donde iba, mi padre le decía a todo el mundo que su hija hablaba catalán, ¡como si fuera la única...! Eso sí, siempre he sido consciente de que no quería hacerles sufrir. Antes de que existiera el móvil, si llegaba tarde, les avisaba a través de una vecina.

-Debe de marcar el carácter.

-Quizá lo común en los hijos oyentes de padres sordos -se nos conoce como coda (children of deaf adults)- es el querer ayudar a los demás. Yo encaré mis estudios hacia lo social, aunque mi padre quería que fuera periodista y que saliera en la tele...

-Pues casi ha cumplido su sueño.

-¡Se le cae la baba! Para él soy la mejor.

-¿Cómo llegó a TV-3?

-Había hecho alguna cápsula informativa para BTV, y hace cinco años me presenté a un casting y lo pasé. Recuerdo los nervios del primer directo...

-Ahora incluso sale en el APM?

-(Ríe) Una vez a Jordi Eroles se le trabó la lengua al decir la palabra esbojarrades y yo salía con el dedo en la sien, haciendo el signo de loco.

-Famosa entre los sordos, desconocida para los oyentes. ¿Raro no?

-Hago mi trabajo con gusto. Llego a los estudios a las 8, voy a maquillaje y peluquería, repaso la escaleta de las noticias -a veces debo emplear paráfrasis porque no hay un signo que explique un significado- y si tengo dudas, pregunto. Me han acogido como a una más. ¡En el 3/24 hay un ambiente maravilloso !

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