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HASTA EL 7 DE ABRIL

Vijande, el galerista que trajo a Warhol y Mapplethorpe

La Fundació Suñol rinde homenaje a la figura del impulsor del arte contemporáneo en la España de los 70 y 80 con una exposición con obras de 51 artistas

Anna Abella

Doble retrato de Vijande, realizado por Andy Warhol en 1983, expuesto en la muestra de la Fundació Suñol.  / FERRAN SENDRA

Doble retrato de Vijander, realizado por Andy Warhol en 1983, expuesto en la muestra de la Fundació Suñol.
El galerista Fernando Vijante, retratado por Alberto García-Alix en 1982.
Fotos de Joan Miró mientras dedica piezas a Vijander, expuestas en la muestra de la Fundació Suñol.
Fotografias de Vijander, de 1984, realizadas por Robert Mapplethorpe, expuestas en la muestra de la Fundació Suñol sobre el galerista.
vijande suñol
La pieza Variaciones esféricas (1973), de Luis Lugán, que juega con la temperatura al ser tocadas por el visitante, expuesta en la muestra de la Fundació Suñol.
Fotos de Joan Miró mientras dedica piezas a Vijander, expuestas en la muestra de la Fundació Suñol.
Finestra observatori, obra de este mismo año de Robert Llimós, expuesta en la muestra de la Fundació Suñol sobre el galerista.

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Gracias a su ecléctico olfato artístico la España de 1983 pudo ver por primera vez a Andy Warhol y sus obras expuestas en Madrid; tuvo la valentía de mostrar a un joven Robert Mapplethorpe antes de convertirse en leyenda; inauguró su primera galería, la Vandrés, con una muestra de Costus, colectivo ligado a La Movida de la capital; organizó hasta 120 exposiciones y trabajó con 150 artistas de todo el mundo, con los que tuvo una relación muy estrecha y entre los que descubrió, entre otros, a Juan Muñoz o Plensa; además, fue uno de los primeros galeristas que les pagaba un generoso sueldo a sus autores, asegurándoles así ingresos fijos para que vivieran de su profesión. Se trata de Fernando Vijande (Barcelona, 1930 – Madrid, 1986), “agitador e impulsor” del arte contemporáneo en los 70 y 80, a quien ahora, 30 años después de su muerte, la Fundació Suñol de Barcelona rinde homenaje con una exposición colectiva que puede visitarse hasta el 7 de abril.  

Vijande, fotografiado por Alberto García-Alix. /VEGAP

En ella hay piezas de 51 de los artistas que expuso, entre ellos, Miró, Robert Llimós, Juan Genovés, Luis Gordillo, Josep Guinovart, Ràfols-Casamada, Nino Longobardi, Joan Hernàndez Pijuan, Eduard Arranz-Bravo o los citados Mapplethorpe, Muñoz, Plensa o Warhol. Fue con la muestra de este, ‘Pistolas, cuchillos, cruces’, que el padre del pop art visitó por primera y única vez Madrid; por el elevado coste de organizarla, Vijande decidió, algo inaudito, cobrar entrada: 100 pesetas de la época, lo que no frenó el gran éxito de asistencia que obligó a emitir más tickets. Las obras de ‘Fernando Vijande. Retrato: 1971-1987’, comisariada por los artistas José Luis Alexanco (que colaboró con el galerista) y Sergi Aguilar, director de la fundación, provienen en su mayor parte de los herederos del galerista y de los propios autores. 

La censura franquista

Al margen de lo expuesto, los organizadores enfatizan que el objetivo es que el recorrido capte la aportación del galerista al “ecosistema artístico español en los años 70 y 80, es decir, durante el periodo de transición a la democracia, un tiempo de ruptura, transgresión y cambio en lo social y lo político y también en lo cultural”, apuntan los comisarios. Dos de sus muestras llegaron a sufrir la censura franquista: ‘Eros y el arte actual’, por “pornográfica”, y la colectiva ‘La Paloma’, sobre Picasso. “Llegaba la policía y se llevaba algunos cuadros, lo que hizo que aún tuvieran más repersución”, recuerda Fernando Huici, autor junto a María Escribano y Margit Rowell de parte de los escritos de la exposición. 

Una de las salas de la exposición-homenaje a Vijande de la Fundació Suñol. / FeRRAN SENDRA

“Vijande revistió de glamur las obras que vendía de una aura que hacía que el público entrara en la galería. Estaba más loco que sus artistas, decían de él”, explica Escribano. La muestra, que sigue un orden cronológico, incluye documentos, catálogos, artículos de prensa y fotos que contextualizan las muestras que organizó en Madrid, donse se afincó, primero en la Vandrés, que inauguró en 1971 junto a su socia Gloria Kirby, y diez años después, en la galería Fernando Vijande, que se mantuvo abierta un año después de su muerte. 

Amistad con el coleccionistas Josep Suñol

Destacan los comisarios el “carácter y la visión cosmopolita” del visionario galerista, que además supo promocionar a los artistas españoles en importantes certámenes internacionales. Su relación con la fundación se remonta a la amistad que unió a Vijande con Josep Suñol cuando aún eran jóvenes y que se afianzó cuando el segundo ya contaba con una importante colección de arte contemporáneo y dio como resultado, señalan los comisarios, “una complicidad y un constante intercambio de ideas” que favoreció la escena artística del momento. 

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