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NOVELA NEGRA

Mafia sin códigos de honor

Tras 'El poder del perro', Don Winslow construye el espléndido 'thriller' 'El invierno de Frankie Machine', protagonizado por un asesino jubilado

RAMÓN VENTURA

El primer Frankie Machine fue un ejemplo de antihéroe: adicto al juego y a la heroína con el jazz como única esperanza. Machine era el protagonista principal de un drama naturalista escrito en 1949 por el desaparecido Nelson Algren. Frank Sinatra encarnó el personaje en la gran pantalla y bordó la interpretación en la película homónima de Otto Preminger El hombre del brazo de oro (1955). Del primer Frankie literario y de su autor solo quedan las extinguidas traducciones de los años 60, primero en Caralt y en Plaza & Janés después, y las apasionadas cartas de amor entre el escritor -Algren- y Simone de Beauvoir; ella lo llamaba «mi amor transatlántico».

Con el otro Frankie Machine literario, bromas, las justas. Segunda novela traducida al castellano del estadounidense Don Winslow (Nueva York, 1953), El invierno de Frankie Machine llega tras el radiante éxito de El poder del perro, un violento y seductor relato sobre tres décadas de cárteles de la droga mexicana. Pero, si El poder del perro es la versión narco-mex de El Padrino, El invierno de Frankie Machine rehúye el falso romanticismo.

En oposición al icono cinematográfico de un Padrino susurrante, a ratos cruel pero siempre honorable, el nuevo libro de Winslow es la crónica de la Familia de Los Ángeles: crimen organizado (pero menos) sin liturgias y con pocos códigos de honor, políticos corruptos y policías implicados.

SICARIO PERSEGUIDO / El invierno de Frankie Machine es garantía de acción y ritmo bien mesurado que, más que una novela de la Mafia, es un espléndido thriller con un antiguo sicario perseguido por otros sicarios, más jóvenes pero menos experimentados. Al margen queda la realidad, la de Roberto Saviano, condenado a muerte por la Camorra, o esta infinita legión de seguidores de la carismática serie televisiva Los Soprano.

Todo el armazón narrativo se eleva al servicio del personaje principal, un competente asesino a sueldo, ahora jubilado. Frankie Machianno, ya sesentón, evoca los protagonistas de las novelas de Lee Child (antiguos soldados reciclados en detectives, sin excesiva perspectiva emocional pero con una trama bien hilvanada) o a estas series que arrancan con un discurso suave, casi zen, pero que devienen una trampa: aquí, el resto del libro es un verdadero impacto: Frankie, alias la Máquina es un empresario paciente, vendedor de cebo vivo y pescado fresco en el puerto de San Diego. Cuando un policía infiltrado intenta estrangularlo, el antiguo ejecutor se convierte en un investigador con prisas. Dos tramas montadas en paralelo sustentan el relato de una huida mientras la Máquina va jalonando su ruta hacia el pasado con cadáveres de esbirros.

Winslow altera la secuencia lineal del thriller al servicio de una magnífica (y cronológica) segunda intriga y hace coincidir las dos en un sorprendente final. Rehúye los recurrentes flashbacks para conectar los distintos periodos y construye magníficas escenas retrospectivas de los clanes de italoamericanos, de los «contactos» con Detroit, etcétera. Pese a todo, y ya se percibía en El poder del perro, el final llega precipitado: novelas que no son breves, resueltas con solidez, tensión y visualización casi cinematográfica, precisarían de 100 páginas más para completarse. Un hecho que no desmerece este contundente y muy recomendable thriller.

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