El Periódico

El Català de l'Any / Los finalistas (6)

Emili Teixidor: "No hay que olvidar la humillación que soportaron los perdedores"

Tras una treintena de obras para jóvenes, el escritor de Roda de Ter conquistó en el 2003 al público con 'Pa negre', la posguerra contada por un joven

ANNA ABELLA / Barcelona

Martes, 19 de junio del 2012

El escritor de Roda de Ter Emili Teixidor, el pasado jueves en una azotea del paseo de Gràcia de Barcelona.

Tras una treintena de obras para jóvenes, Emili Teixidor (Roda de Ter, 1933) conquistó en el 2003 al público con la tercera de sus cinco novelas para adultos: Pa negre, la posguerra a través de la mirada de un joven, cuya adaptación al cine ha logrado nueve Goyas y un sello de Correos.

--La literatura infantil y juvenil es muy importante en su trayectoria.

--Lo decía Ana María Matute en su discurso del Cervantes, que la literatura infantil y juvenil ha estado siempre considerada como un género menor. Y Matute añadía que por fin a la literatura infantil y juvenil se la ve como una literatura de pleno derecho. Escribir para jóvenes requiere unas reglas mínimas, en la literatura para adultos hay una libertad total, la ambición es otra. La ambición juvenil es interesar al lector y debes adaptarte a su edad, al estilo, y eso es un reto.

--Usted fue uno de los primeros en reivindicar la necesidad de una escritura para jóvenes en catalán.

--Quienes hemos sido profesores vimos en un determinado momento que había que hacer algo. Y se hizo gracias al editor Andreu Dòria, que fundó La Galera y llamó a Joaquim Carbó, Pep Vallverdú o a mí para hacer realidad su colección. Aquí las fantasías de nuestras criaturas las comprábamos fuera, a industrias como la Disney.

--Pa negre ya era superventas y multipremiada antes del éxito de la película. ¿Es este el mejor colofón?

--La película ha ayudado a que llegue a más gente. Me gustaba Agustí Villaronga como director. Estoy de acuerdo con su estética y su apuesta visual y con que se apropiara de mi mundo, el mundo de después de la guerra. Hay muchas cosas de hoy día que no pueden entenderse bien si no se entiende lo que ocurrió. Y muchas llegan hasta hoy, como esa convicción de que en este país todos los males y el fascismo vienen de fuera. No, escuche: todos los alcaldes y los jefes provinciales del Movimiento eran de los pueblos. La raíz del mal estaba aquí. En el catalanismo y los catalanes también hay una raíz totalitaria, fascista e intransigente.

--¿Què es lo que nadie debería olvidar de la posguerra?

--La humillación a la que se sometió a los vencidos. El orgullo, el paso triunfal y la prepotencia de los ganadores. Y la separación entre los que habían ganado y perdido. Así la convivencia era muy difícil.

--De niño compartió escuela con Miquel Martí i Pol, ¿no?

--Era una escuela unitaria, en la misma clase había chicos de los 8 a los 13 años. Él era cuatro años mayor y a los 12, un día desapareció. Lo habían puesto a trabajar en la fábrica y tuvo suerte porque hacía de escribiente. En la comarca de Osona la gente trabajaba en las fábricas de las colonias textiles.

--¿Qué recuerdos comparte con el poeta de Roda de Ter?

--Los libros, había una afinidad por la lectura y la escritura. Martí i Pol tenía sobre todo libros de poemas, Espriu, Riba, Foix... Yo me dejaba guiar por él, pero me gustaba más la narrativa. Fue de los primeros que me acercó a Stendhal y a otros autores que rescatábamos de las bibliotecas antiguas y particulares.

--El gusanillo de la escritura le viene de niño.

--¡Con 15 años gané un premio en castellano que me otorgó José María Pemán en Madrid! El catalán no se aprendía, lo sabíamos. La lengua de prestigio era el castellano. Todos tenemos unas habilidades y si las cultivamos pueden funcionar. Y a mí me gustaba escribir.

--Los jóvenes protagonistas de Pa negre y Els convidats se dan cuenta de que si quieren progresar deben abrirse paso en el mundo de los ganadores de la guerra civil.

--Es que el mundo de los perdedores no existía. O estaban exiliados o muertos o en prisión.

--Dice que el mejor día de su vida es hoy...

--Solo haber llegado hasta hoy ya es una felicidad inmensa. La gente está demasiado pendiente de un acontecimiento maravilloso. Lo mejor es acostumbrarse a las pequeñas alegrías de cada día.

El seleccionador de Brasil es un gran admirador del joven centrocampistas