El presidente de la Generalitat, Artur Mas, le dio ayer un claro toque de atención a su número dos en CiU, Josep Antoni Duran Lleida. El martes, el líder de Unió dio casi por hecho que una Catalunya separada de España quedaría fuera de la UE, y ayer trascendió que en el último consejo nacional de su partido se leyó una carta del mandatario democristiano en la que este veía «casi imposible» la pertenencia al organismo comunitario y añadía que no sería él quien saliera a la calle «a echar un cubo de agua fría» porque acabaría «condenado a la hoguera pública», según publicó El País. No le gustaron en absoluto esos comentarios al president, quien sostuvo que, aunque se ha especulado mucho sobre la postura de Bruselas, nadie sabe realmente qué pasaría porque «no ha habido ningún precedente» de emancipación en un país miembro.
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 01 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El jefe del Govern, que se encuentra de viaje oficial en Moscú para potenciar las relaciones económicas entre Catalunya y Rusia, subrayó que «quien quiera presumir de que sabe [si la UE aceptaría la incorporación de un Estado catalán] se lo puede ahorrar», y redobló su reprimenda a Duran al comentar que, en el caso de CiU, lo que cuenta es el programa electoral.
Los nacionalistas son conscientes de que la pertenencia a la UE es clave para que sus tesis a favor del Estado propio logren el respaldo de muchos catalanes, por lo que emiten continuamente mensajes para tender puentes. Por eso, al margen de los que dicte la normativa, Mas defendió que sería de «sentido común» que una Catalunya separada de España siguiera en los organismos comunitarios porque, si se siente europea y cumple las normas, no sería lógico entrar en «separaciones absurdas».
El president también aprovechó las declaraciones de Carme Chacón poniendo pegas al derecho a decidir para cargar contra la falta de definición del PSC ante el proceso soberanista. «Me sorprende que dentro del PSC no sepan dónde están. Un partido importante debe tener las ideas claras y conjunción interna», dijo después de haber criticado a Duran.
Más beligerante aún se mostró con José Montilla por relacionar los referendos con las dictaduras. «Los aires de Madrid no le deben sentar bien», ironizó, para añadir que no es propio de un expresidente de la Generalitat hacer tales declaraciones. El líder de CiU recordó que cuando Montilla era el líder del PSC y Pasqual Maragall, president, se celebró el referendo del Estatut, y aseguró que él no duda de su carácter democrático.