El Periódico

Viernes, 13 de mayo del 2016 - 14:08 CEST

El pepito de ternera es poco relevante en el imaginario bocatil catalán, no así en el madrileño, a cuya ciudad se atribuye el confuso nacimiento, en el que confluyen alguien llamado José –o Pepe– y un filete de carne a la sartén y servido entre panes. Mejor un pepito que un joselito (que es género jamonero).


Todo va siendo sometido a revisión –la ITV gastro humea–, y el pepito también ha entrado en el planchista, como ya pasó con el 'bokata de kalamares'.


La misma semana pepiteé en dos locales recién abiertos en Barcelona.

El de la Santa Burg –en el local de la calle de València– me pareció el Papa de los Pepitos: solomillo, cebolla, salsa bearnesa y pan de brioche.

El de Lomo Alto también puntuó con nota alta: solomillo, pimiento verde, queso, rúcula, mayonesa de carne y pan negro.


Ciudad Carnívora.


Lolita Tapería sirve un Don Pepito; en La Caputxeta, un Josete y en La Pepita, un 'transbocata'. Existe un local de nombre delator: Pepito.


Piensen las mentes evolutivas y negociantes a qué le darán el siguiente meneo: bocata de mortadela, tortilla de patatas, lomo con pimientos o chorizo con Nocilla.

El argentino anotó su primer gol con la camiseta del Barcelona