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Dúo Dinámico 2016

GRAN RECIBIMIENTO EN CHILE

Alejandro Sanz: "No nos podemos quedar callados"

La figura del músico se agranda en Latinoamérica tras parar un concierto en México por una agresión machista

Alejandro Sanz: "No nos podemos quedar callados"

EFE / MARIO RUIZ

Alejandro Sanz, durante la rueda de prensa que ha dado en el Festival Viña del Mar, este martes.

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

Miércoles, 24 de febrero del 2016 - 17:44 CET

"Quiero creer que cualquiera en mi situación hubiese actuado de la misma manera", ha dicho Alejandro Sanz apenas aterrizado en suelo chileno. Y esas palabras las ha repetido una y otra vez después que se conocieran las imágenes de su concierto en Rosarito, Baja California, México, en las que se le ve, guitarra en mano, descender del escenario y salir en defensa de una mujer que era agredida por un hombre. Nada menos que en un país donde en los últimos 6 años casi 1.000 mujeres fueron asesinadas en forma violenta, la mitad de ellas con armas de fuego.

El gesto que tuvo el músico no ha pasado desapercibido en Chile, donde los periodistas han tenido que cambiar el guion habitual de sus preguntas con los artistas que llegan allí paa actuar en el festival y tratar de saber más cosas de su reacción espontánea. Su figura se ha engrandecido tras este incidente. "No hice nada extraordinario. Actué por puro instinto. Vi algo que creí que estaba mal", ha insistido Sanz.

Para el cantautor español, que en la noche del martes se presentaba en el Festival de Viña del Mar, en la costa chilena, el azar lo puso al frente de una circunstancia en la que tuvo que reaccionar éticamente. "Porque el que hace eso es un canalla, pero el que ve y no hace nada es peor. Es importante que los países tomen conciencia de ello. No nos podemos quedar callados".

"NO VOY A SALVAR EL MUNDO"

La lucha contra la violencia de género es larga y, ha señalado, no hay tiempo que perder. "Y si hay que ser feminista, se es, desde luego". En lo personal, ha añadido: "Intento siempre poner mi grano de arena donde yo sé que puedo aportar algo, sabiendo que no voy a salvar el mundo, no soy profeta de nada, solo soy un ser humano que quiere aportar algo".

No deja de ser una paradoja el hecho de que el autor de 'Pisando fuerte' actuará en Chile en momentos en que la policía redobla sus esfuerzos por atrapar al autor del primer femicidio que tuvo lugar en ese país en este 2016. Claudia González Ovalle, de 37 años, murió a principios de año como consecuencia de los golpes y heridas con una arma cortante que le provocó el hombre con quien convivía en una comuna de Santiago.

Mientras Sanz le explicaba a la prensa los motivos de su reacción en México, los carabineros (policía molitarizada) seguían en Santiago muy de cerca al autor del asesinato. Durante el 2015, 39 mujeres fueron asesinadas en Chile por sus parejas. "El feminicidio es un problema cultural y estructural de nuestra sociedad", ha dicho la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Claudia Pascual.

La violencia de género es la expresión extrema de un machismo que, en Chile, donde gobierna una mujer, Michelle Bachelet, tiene también, de acuerdo con Pascual, derivaciones políticas y simbólicas. Según Pascual, subsisten "formas muy machistas de evaluación de los liderazgos de las mujeres en el ejercicio de la política, no solo hacia la presidenta sino hacia cualquier mujer que ejerza un cargo público".

TRES MUJERES CON ÉL EN EL ESCENARIO

Si hay un espacio donde predomina históricamente el machismo, ese es el Festival de la Canción Viña del Mar. La prensa chilena suele criticar el desprecio a las mujeres de los humoristas. Pero este año ha puesto el acento en la escasa presencia femenina sobre el escenario de la Quinta Vergara. Sanz no ha pasado por alto esta situación y, sin avisar a nadie, ha decidido invitar a cantar a tres artistas chilenas. Ellas han sabido del ofrecimiento en la misma rueda de prensa. "Hace años que quiero invitar a gente del jurado, a dos o tres chicas a cantar conmigo. Y se están enterando ahora: Ana [Torroja], Javiera [Mena] y Patty Cantú".

El público de Viña del Mar suele ser impiadoso. Se lo llama 'el Monstruo'. Su grado de intolerancia es bajísimo. Si un artista no le gusta, arrecian los abucheos. El escarnio sonoro es indisimulable. Sanz tiene con Viña del Mar una relación de amor desde que cantó allí, en la costa chilena, 'Corazón partío'. Esta es su cuarta presentación. Se espera que vuelva a ser aclamado.

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