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CHEQUEO A LA SALUD PÚBLICA

Mayores y mejores

El último informe de salud sobre Gràcia confirma que su población envejece, pero que se siente mejor

La calidad de vida en el distrito es superior a la media del resto de la ciudad

MARTA ALCÁZAR
BARCELONA

La salud de los vecinos de Gràcia ha mejorado en los últimos años y es superior a la media de la ciudad, según el último informe de salud del distrito. Pero preocupan el aumento de la obesidad, el consumo de tabaco y de alcohol entre adultos y la falta de actividad física en la tercera edad.

La Agència de Salut Pública de Barcelona elabora esta radiografía del estado de salud de los distritos cada dos años y en ella se refleja también su evolución. «Los resultados son favorables con respecto al conjunto de la ciudad y han mejorado en los últimos años. Además ha bajado la mortalidad y la esperanza de vida es más larga», valora Sílvia Mayor, consejera municipal de salud del barrio de Vallcarca-Penitents.

Positivo es también el aumento de la actividad física entre los jóvenes. Según Mayor, el programa municipal De marxa… Fent esport (para la prevención de hábitos tóxicos entre adolescentes) tiene buena respuesta. Aún así hay que combatir «el sedentarismo y la obesidad de la tercera edad», reconoce Mayor. El programa municipal Activa't als parcs  de gimnasia suave va en esta línea.

Soledad

Más de 120.000 personas viven en Gràcia, distrito que en los últimos años ha visto crecer la esperanza de vida de los vecinos: en el 2008, la de los hombres era de 79,3 años y la de las mujeres, de 85,7. También hay un envejecimiento de la población y el informe alerta de que cada vez hay más mayores que viven solos.

Albert Quiles, director de acción social de Amics de la Gent Gran corrobora este dato: «Ha habido un incremento en las solicitudes de mayores que sufren aislamiento: en el 2012 tuvimos 26 y en el 2013, 39». Uno de los principales problemas de los ancianos es la invisibilidad emocional como la tristeza por la soledad no deseada «que actúa de forma invisible y letal», explica. Incidir en estos aspectos sería una de las asignaturas pendientes del distrito, según la organización.

Las visitas al médico de cabecera han bajado mientras que las consultas al especialista y los servicios de urgencias se mantienen altas. La mitad de los vecinos del barrio cuentan con cobertura sanitaria pública y privada y entre ellos también destaca el alto nivel educativo.

Además de los servicios sanitarios y el  entorno sociocultural, la promoción de hábitos y entornos saludables ayudarán mejorar la calidad de vida de la ciudad, concluye la Agència de Salut Pública.

Ejemplo de estos entornos es el proyecto Aula de Salut que la biblioteca Jaume Fuster y la farmacia Lesseps pusieron en marcha hace siete años y en el que colabora el CAP Larrard. «En un principio estaban dedicadas a los mayores pero cada vez acuden más jóvenes», explica Mireia Bargalló propietaria de la farmacia y nutricionista. Son charlas mensuales destinadas a educar en estilos de vida saludables como la alimentación, el dolor y también ciclos para cuidadores de ancianos. Las charlas más solicitadas son «sobre nutrición, envejecimiento saludable y los pies».

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