19 sep 2020

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Jamás pudo imaginar el rey Juan Carlos que lo que prometía ser un divertimento de postín para su instinto cinegético acabaría por ser el principio del fin, el prefacio de un acelerado descenso en el que, contra todo pronóstico, se han acabado invirtiendo los términos: de cazador a cazado. Desde que sufriera una inoportuna caída durante un safari de elefantes en Botsuana al que acudía de incógnito en abril del 2012, ha sido él quien se ha sentido en el punto de mira de una batida, esta vez mediática, política y judicial. Figura intocable hasta entonces, encumbrado por muchos como el gran artífice de la Transición y de la democracia, la opinión pública ha asistido atónita a un carrusel de revelaciones y exclusivas que han dilapidado la credibilidad de Juan Carlos y, a juicio de algunos, amenazan con zarandear los cimientos de la monarquía.

El ocaso del rey Juan Carlos (leer noticia)