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Las vigilias veganas que hace dos semanas asomaron el hocico en estas páginas (recuerden, veganos que acompañan y consuelan al ganado en sus últimos instantes de vida antes de entrar en el matadero) tenían, como se prometió entonces, un segundo capítulo, una visita a un recóndito santuario donde, por hache o por be, han llegado rescatados unos 200 animales de una decena larga de especies, que tras burlar a la muerte se están dando la gran vidorra. Entonces, en aquella primera entrega, ya se prometió que en el segundo capítulo habría incluso una gallina con jersey. Pues hela aquí, nada menos que una rolliza brolier, con su rebequita de punto, lo cual parecerá una oportunidad para echar una risas, pero que quede claro de antemano que, desde la perspectiva los veganos y argumentos no les faltan, se trata de una víctima del capitalismo más atroz, un híbrido que fue concebido en los años 20 en Estados Unidos pero que perfectamente podría haber salido de la isla del doctor Moreau. Sean bienvenidos todos a esta excursión periodística a El Hogar, el santuario vegano donde hasta los animales son veganos.

Veganópolis, donde las gallinas usan jersey (leer noticia)