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Resulta que, según la fiscalía, estuvimos en la revolución de los soviets y asaltamos el Palacio de Invierno, y también tomamos la Bastilla, y resulta que muchos pensábamos que habíamos hecho una fogata, improvisada y festiva, como mucho un 'happening'. Es decir, los fiscales nos han dicho que aquello fue Waterloo y que todos éramos un Fabrizio del Dongo, aquel muchacho que robó la casaca de un húsar y se paseó entre disparos y humo y polvo y sangre e incluso vio pasar a Napoleón a caballo y nunca supo si realmente había estado en Waterloo. No supo que era la batalla de todas las batallas, mientras estaba allí, al igual que nosotros, unos cuantos, más de dos millones, no supimos que estábamos perpetrando un golpe de Estado y que practicábamos la "violencia incruenta", como unas marionetas, a las órdenes de aquella organización criminal que nos hacía pasar gato por liebre.

Fabrizio (leer noticia)