Ir a contenido

Dos Mercedes, un Lexus, un Audi y un taxi. Los presidenciables iban llegando. La heroína de esos instantes fue María Casado, presidenta de la Academia de TV. Hacía un frío que pelaba. Carlos Franganillo (TVE-1) hasta llevaba bufanda. Y María, juncal, atlética, bien fibrada, desafiaba al relente con un traje sin mangas. A todos les dio dos besos cuando se iban apeando de los cochazos. Pero solo a tres les dio el plus de la caricia en la cara: a Sánchez, a Iglesias y a Casado. Les cogía las mejillas con las manos. Reinventaba aquella dulce canción, Mis manos en tu cintura, (en tus mejillas en este caso), de Salvatore Adamo.

Mis manos en tus mejillas... ¡ahh! (leer noticia)