Todo indica que Tomás Gimeno mató a sus hijas sin dejar rastro de sangre. No hay sangre de Olivia y Anna en la lancha, ni en el coche, ni en la casa de Candelaria (Tenerife) donde las llevó tras recogerlas de casa de los abuelos el último día que las vieron vivas, el pasado 27 de mayo. Pero los investigadores de la Guardia Civil, que registraron ese domicilio hasta cinco veces, ayudados por los agentes caninos Junco y Bill, encontraron allí varios blísters de medicamentos, según ha sabido EL PERIÓDICO.

Niñas de Tenerife: La Guardia Civil cree que Tomás Gimeno drogó a sus hijas antes de matarlas (leer noticia)