Durante dos años la Guardia Civil ha ido estrechando el círculo sobre una red internacional de 21 personas afincadas en España y dedicada exclusivamente a la cría y venta de especies protegidas en el mercado negro. La sargento Ana Prieto del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) los define como delincuentes que "no quieren a los animales". Funcionaban integrados en dos entramados distintos que cooperaban para traer ejemplares exóticos y distribuirlos por Europa.

La mafia de los hombres que no amaban a los animales (leer noticia)