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Le diagnosticaron un cáncer en los huesos a los 13 años. La enfermedad le obligó a convivir con la muerte durante dos años, hasta 1983. Reinsertarse en su vida de adolescente tras una enfermedad que solo logró extirparse del cuerpo con una quimioterapia que interrumpió su desarrollo hormonal -e hizo que perdiera el cabello- y una operación que le amputó una pierna, sencillamente, resultó imposible.

La novena víctima del monje Soler: "Abusó de mí tras un cáncer y un intento de suicidio" (leer noticia)