Así cayó el violador colombiano que se escondía trabajando de cocinero en Madrid

VÍDEO: JOSÉ LUIS ROCA

Grande, alto, corpulento, con una pequeña cojera -fruto de un viejo esguince mal curado- y una cicatriz en la mano izquierda. Siete tatuajes, trato amable y cocinero en uno de los restaurantes del Mercado de San Antón, en pleno corazón del barrio madrileño de Chueca. Con un presente inventado y un pasado por ocultar, el fugitivo colombiano se escondía en Madrid. Cuidadoso en los fogones, atento al emplatar, ni clientes ni compañeros podían imaginar que sobre él pesaba una Orden Internacional de Detención dictada por Interpol.